Feliz mañana, pensaba Adara mientras suspiraba. Desando creerse que en verdad fuese una feliz mañana.
Estaba un poco decaída desde hace unos días. No, desde hace meses. Pero temía que si no se levantaba creyendo en que podría ser una buena mañana, un buen día, las cosas se irían al piso. Ella no estaba dispuesta a dejar que todo se fuera al piso de nuevo.
Se levantó, se metió en la ducha, se quedó pensando por lo que pareció una eternidad. Pensaba precisamente en eso, en una eternidad. Una eternidad sin él. Pensaba en que ahora tenía que vivir una eternidad sin Emanuel. Suspiro de nuevo. Si, una feliz mañana, una sin él.
Salió de la ducha y se puso sus jeans y la camisa con el logo de la cafetería donde trabajaba como mesera. Recogió parte de su cabello castaño oscuro en una cola y se preparó para salir de su pequeña habitación.
Ahí, sentada en el comedor de cuatro puestos con un periódico en la mano, estaba su madre, buscando un nuevo empleo. A sus 48 años necesitaba un empleo con urgencia para mantener el hogar que compartía con su única hija mujer. Kara, la madre de Adara, no podía evitar pensar cada mañana que su hija ya había soportado demasiado el peso de los costos de aquel pequeño apartamento. La veía salir con la misma camisa cada mañana a eso de las seis y veía como regresaba completamente agotada a las siete de la noche. Adara no había terminado sus estudios en la universidad, no había conseguido una beca, no había conseguido el dinero y Kara se sentía responsable por todo eso.
-buenos días, mama ¿Aun con la idea del empleo?- Adara tomo un sándwich que su madre le había preparado y lo comió mientras se servía un poco de café.
-tenemos una que otra deuda aun. Sé que no quieres que me preocupe, pero no puedes ocultarme que tu trabajo está acabando contigo. Ya no tienes tiempo de salir, de estudiar.
-De estudiar me ocupare luego, una carrera que no tome mucho tiempo. Y no necesito salir, mama.
-¿hace cuánto que no ves a kaleth? ¿A Cristian? Susy ha estado llamándome como una loca porque tú no le contestas el teléfono. Sé que algo te ocurre, y quiero creer que es el estrés del trabajo y no que tiene que ver con Emanuel.
Como si hubiesen enterrado algo en su pecho, como si su nombre fuese un puñal, Adara dejo de respirar por un segundo. Se levantó de la mesa sin mirar a su madre, tomo su bolso y salió del apartamento. Camino hasta la esquina donde cada mañana tomaba su autobús, deseando que llegara rápido, pero que no la llevara a la cafetería, que la alejara de todo. Pero sabía que no podía perder su empleo. El autobús llego pronto, se subió en el y se mantuvo en pie ya que los asientos estaban todos llenos. Aun pensaba en las palabras de su madre, en que ella también quería creer que se sentía mal por el estrés de aquella cafetería que se llenaba tanto, pero en verdad era por Emanuel. Ya no veía a sus mejores amigos, kaleth y Susy. Los conocía desde la escuela, estuvo en la boda de Susy y era madrina de su hija, Allison. La torturaba ver las llamadas de Susy, o los mensajes que le enviaba su pequeña ahijada de seis años a través del Facebook de su madre. No porque no las quisiera, era porque no se sentía de ánimo para hablar con nadie que no fuese el, Emanuel, pero ella sabía que era imposible. Entre pensamientos no se dio cuenta en que momento llego a la cafetería, bajo del autobús y entro.
-buenos días, dulzura.- le saludo como habitualmente hacia aquel hombre grueso de metro noventa, con aquella sonrisa gentil de oreja a oreja.
-buenos días, Saúl.- ella le sonrió de vuelta, un poco menos optimista de lo habitual. Cosa que Saúl, el cocinero de aquella cafetería, pudo notar.
-recuérdalo, Adara, hoy será un buen día.-le dijo aquel gigante gentil. Él era quien había metido la idea de que todos los días podían ser un buen día en la cabeza de Adara, y ella le agradecía por eso. Sin ese pensamiento en su cabeza no habría podido sobrevivir los últimos meses.
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The Legacy of Emanuel
De TodoAdara esta atrapada en su pasado, en su tristeza. Su persona favorita en todo el mundo se ha marchado, y todo por lo que cree que es su culpa. Pero una parte de ese pasado volverá para demostrarle que la vida es mas que los errores que cometes.
