Prólogo

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Se escuchaban pasos pesados en el puente, eran significativamente de alguien de gran tamaño.
  En las sombras se distinguía un hombre grande, en una de sus manos llevaba un casco y tenía un aspecto intimidante.
   En Londres caía una gran tormenta torrencial, como era habitual últimamente. El demonio frente a él era diminuto en comparación.
   Los humanos pasaban a su lado como si él no estuviera ahí. Al menos ellos  permanecían ocultos.
   –¿Para qué me has llamado?– preguntó el hombre más grande con el casco.
  –Solicito la ayuda de usted y de sus hombres, para ayudarme a cazar a ciertos mutantes– dijo el demonio.
  –Nosotros no aceptamos cualquier propuesta, tendrá que convencernos a todos de ayudarle– comentó el jinete.
   –Muy bien, lléveme con sus hombres.
   Ambos hombres partieron con la tormenta, hacia donde se encontraban el resto de los jinetes.
 
   La academia estaba siendo atacada, muchos de los estudiantes no tenían mucho entrenamiento así que no tuvieron oportunidad de ayudar al resto.
  Muchos de ellos aún asustados por lo que se avecinaba, incluso habían llevado armas a quienes las necesitaban. Aunque probablemente no les servirían contra lo que estaban a punto de combatir.
  Sólo 2 de esos estudiantes que eran hermanos, junto a sus amigos, eran la esperanza para que la raza mutante prevaleciera en nuestro planeta. Eso si habían logrado lo que se les había encomendando meses atrás.
   Los profesores que, en su mayoría eran humanos entrenados, habían intentado bloquear las entradas a la academia mientras los jóvenes viajaban a su última misión, y tal vez su última esperanza de recuperar lo que habían perdido.

   De repente se escuchó el estruendo de un trueno por toda la academia, lo cual avisaba que estaban por llegar, cuando los jóvenes acababan de volver con una chica de alrededor de 28 años muy mal herida, ella era quien los conduciría a lo que buscaban. Lo que no sabían era que ya lo habían encontrado.
   Todos los vidrios explotaron tras otro estruendo. Ésta vez el estruendo era más fuerte y ensordecedor que el anterior seguido por el relincho de un caballo.
   Siete hombres montados en caballos habían aparecido en la entrada principal. Muchos estudiantes los vieron aterrorizados, otros sorprendidos, mientras otros quedaban en shock.
  Era ahora o nunca. Debían descubrir lo que la chica guardaba o sería el fin de todo.
 

 

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