Y lloré todo lo que tenía que llorar.
Esta vez fue diferente. No era por él. Esa noche, no tenía nada ver con él. Lloré por mi familia, lloré por mi.Lloré porque sentí que una etapa había terminado.
Lloré porque la nena que fui ya no existía, ya no me podía sentar en la falda de papá ni podía abrazar a mamá sin ser mas alta que ella. Lloré porque tenía que hacerme cargo de mi, porque estaba sola...
Lloré porque me sentía desamparada me sentí como hace mucho me venía sintiendo pero esta vez finalmente lo asumí.
Lloré porque sabía que no habia vuelta atrás, no soy una mujer de decir cosas de más solo porque estoy enojada. Y eso es lo mas terrible...
Todos saben que cuando mis palabras son lapidarias es porque así me estoy sintiendo.
Ese llanto marcó un antes y un después, en mi, y en los demás. Desafie todo lo que impuesto llevaba como cierto y me revele contra lo que me causaba dolor aunque fuera lo "socialmente correcto".
Esa noche me dije palabras duras, demasiado. Y si bien no me arrepiento estoy un poco asustada.
Pero rompe matrices de aprendizaje, nos hace crecer.
Yo esa noche rompí todo lo conocido y quedé en cero...Al día siguiente tuve que empezar de nuevo. Con miedo pero con una inspiradora esperanza.
Me había quedado sin nada y sin nadie, pero me tenía a mí.
YOU ARE READING
Absurda
AdventurePequeños escritos y estados de ánimo. Frases o párrafos llenos de sentimientos.
