Carta 1.

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Querido cementerio;

Te escribo desde donde poca gente sabe escribir. Quería contarte algo sobre mi y es que yo era un ataúd más de tu Imperio de gente perdida. Estaba blindada con una única cinta donde esta inscrito con letras minúsculas: *frágil*, y contenía un corazón de cristal con un desorden inminente de latidos insonorizados que nadie escuchaba, y alrededor crecía un vacío, donde sólo se distinguían mis errores, mis aciertos, lo que me definía. Lo que nadie sabía era que yo aún esperaba que apareciera alguien, alguien que me rescatara porque me estaba quedando sin aire. Y por fin a lo lejos escuche a alguien acercarse. Y me vio. No era de los que leen la letra pequeña. Pero quería saber que contengo, que me hacia diferente y me revolvió en todas direcciones y mi corazón se rompió en miles de cristales, pero el ni se inmutó, no escucho nada. Entonces me abrió liberando todos mis aciertos y nada más darse cuenta de lo que había, de lo que era, cerró la caja y abandonó todos mis restos en el lugar donde nadie pasaba. Ni pasará. Pero no vengo hablarte de una historia triste. Quiero hablarte de esa delgada membrana que no toda la humanidad sabe traspasar. Pero antes voy a nombrarte todos los pasos para que se lo digas a tus pequeños guerreros. Porque no es imposible la batalla. Apunta. La cuestión es ser...

-tu propia salida de emergencia en el incendio.

-tu bote salvavidas en el naufragio

-tu propio sastre de sonrisas cuando nadie te las ofrezca.

-Y finalmente llorar para no morir ahogado.

Entonces lo superaras.

Gracias por enseñarme a ser fuerte, ahora soy la más valiente del cementerio.

PD: Prometo llevarte flores de vez en cuando para que veas que nunca voy a olvidarte.
...

Querida Herida;Where stories live. Discover now