¿Cómo vas a saber de sentimientos si nunca has sentido alguno?—Le preguntaron a la pobre niña, que está en vez de llorar, estaba sentada, intacta y con la cabeza alta.
—No necesito sentirlos para saber que existen.—Contesto la niña con simpleza.
Los soldados se quedaron aturdidos,como una niña de apenas seis años iba a poder contestar con la madurez que ni siquiera un adulto podría haber contestado.
—¿Saben algo?—Siguió la niña dejando a los soldados aún más desconcertados—En realidad si que he sentido algo.
—¿Un sentimiento?—Se atrevió a preguntar uno de los soldados.
—En efecto.
—¿Y cuál es?
La niña se levantó con una sonrisa macabra se acercó a él soldado y de un solo golpe el soldado fallecido cayó al suelo.
—Satisfacción.
Después de pronunciar esas palabras se abalanzó sobre los demás soldados,dejándoles así sin vida.
