No quiero mirar atrás. No hasta que todo esto termine o hasta que esté lo suficientemente alejado.
Mientras me aproximo hasta la colina del este, una de las más altas y por decir seguras que hay, mis piernas comienzan a sentir el cansancio y amenazan con dejar de responder, pero hago un esfuerzo sobrehumano al seguir corriendo. Siento que se me va a salir el corazón, pero pude llegar hasta el pie de ese cerro, y troto para llegar hasta arriba.
Una vez llego, me ubico allí, tratando de esconderme para que no me busquen. Estoy abatido, no tengo ganas de nada, sé que ya estoy fuera de peligro, pero de todas maneras...
Observo desde esta colina alta al este, entre dos árboles gruesos. Tengo una vista casi completa de toda la ciudad desde aquí, pero sólo decido fijarme hasta la entrada de la misma. Cualquiera podría notar en este momento un atisbo de estupefacción en mi cara, esto era demasiado.
Parpadeo muy rápidamente y mis respiraciones son entrecortadas, por muy poco logré escapar de allí y ahora no tengo dónde quedarme, ni sé qué hacer. La sorpresa se va enseñando en mi rostro cada vez más velozmente, no tengo palabras para expresar mi impotencia ante el lugar donde me crié durante toda mi vida.
Veo claramente a centenares de personas ahora sólo en blanco y negro, moviéndose tan lento como si fuera una película de zombies. Y encima del mayor edificio de la ciudad, se encuentra quien provocó este desastre, el causante de que tuviera que escapar para no ser controlado por él.
El lugar donde los colores son los que nos dan nuestra libertad de pensamiento y la capacidad de actuar por nosotros mismos, donde tú mismo reinas en tu mente y no tienes a nadie que te controle, que te obligue a hacer lo que quiera y siempre te tenga a su merced sin lograr oponerte a nada. Ahora no creo que existe, todo es monocromo, las personas ya no se expresan, o mueven tanto, ya nada es como antes.
Mi hogar antiguo.
Couleur...
Suspiro, y dejo caer todo mi peso sobre mis piernas hasta el suelo derrotado, doy un leve quejido pero es que me duelen de tanto correr y tropezar para escapar de las manos de ese hombre. Bajo la cabeza, y siento un pequeño ardor en la garganta que se ensancha cada vez más, mientras una lágrima desciende de una de mis mejillas. Con mi puño derecho golpeo con mucha fuerza el suelo, una, dos, tres, cuantas veces pueda, mientras mi brazo resista todos claro está.
Siento tanta impotencia.
Mi familia, mis amigos, la gente que me quiere y que yo quiero, los recuerdos de toda mi vida. Probablemente sus memorias hayan desaparecido por culpa de ese... ese...
Demonios. Necesito calmarme. Vuelvo a suspirar con la intención de que mi respiración se ralentizara.
No sé si soy el único que escapó de todo, sinceramente espero que no sea así, que alguien también lo haya hecho y pueda ayudarme a terminar con todo esto y a derrotar a ese hombre. Pero al parecer soy el único.
Tengo que hacer algo para acabar con esto y devolver los colores a mi tierra natal.
A la tierra de los colores.
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En la tierra de los colores
FantasyLos colores. La fuente de vida de las personas de un lugar, literalmente. Gracias a ellos, sienten, piensan y accionan por sí mismos. Aunque... ¿Qué sucedería si alguien decide arrebatárselos? Fácil. Gobernar un lugar con autómatas monocromos.
