Hola mi querida, hermosa y valiente amiga
Tú, en las montañas eres como una noche fría y diurna
Tú qué tanto te esfuerzas
Por esperar ver a tu brillante
Caballero de armadura de oro.
Todas las mañanas,
Mientras que lucha por no salir a flote,
Cuando te vea desesperada buscándolo.
El se queda a escondidas,
Observándote y con solo verte
Tú, le alegras sus mañanas y el deslumbra con su luz...
-P.G
