¡Socorro!

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*FlashBack*

Últimas noticias: una niña de 13 años ha muerto cerca de su casa hace escasas horas. Su amiga, que estaba durante el suceso, va a contarnos qué ocurrió.
-Venga Marta, ¿puedes decirnos lo ocurrido?
-...-llora mirando al suelo.

*Fin del flashback*

Me desperté de esa pesadilla con miedo a lo que pudiera ocurrirme hoy, aunque no puede ocurrirme nada peor que despertarme recordando eso.

Soy Marta y tengo 14 años. Desde el año pasado, que ocurrió algo que no me gusta recordar, vive conmigo una niña llamada Antía.... Bueno, "vivir conmigo"... más bien somos la misma persona. El psicólogo dice que es por culpa de un trauma infantil o una cosa por el estilo, pero que a lo mejor con el tiempo desaparece.

El caso, que desde entonces lo único que hace es hacerme la vida imposible, ya que yo no recuerdo lo que hace ella y viceversa. Para eso quedamos en dejarnos notas con un resumen de lo ocurrido. ¿Que cómo llegamos a eso? Es una historia un poco rara...

*Flashback*

-Oye hija...
-¿Si mama?
-¿Por qué tienes la cara pintada con rotulador?
-¿¡QUÉ?!

Tenía escrita en la frente "Me llamo Antía, ¿quién eres?"
Estaba muy asustada porque soy hija única, y no había venido ninguna amiga a dormir. Esto pasó durante varios días seguidos, pero con otros mensajes.

Al quinto o sexto día me pegué un posit en la frente con celo que ponía "cuando quieras hablar conmigo pon un posit como este encima del escritorio por favor".

A partir de ahí fue lo que hicimos, pero con el tiempo, para saber que había pasado mientras no estaba la otra, escribíamos en un folio un resumen de lo que habíamos hecho.

*Fin del flashback*

Lo sé, muy surrealista, pero es lo que llevo viviendo desde entonces. El caso es que fui al escritorio a ver que había escrito Antía.

"Hola Marta, buenos días:

Ayer terminé nuestro cuadro, pero no estoy muy orgullosa de él. Bueno, mejor no me enrollo. Principalmente te recomiendo no hablar demasiado con Alex, me ha preguntado que si te han secuestrado y dice que no soy la Marta de verdad... si él supiera...

Probablemente los ejercicios de mates estén mal, sabes que no es mi fuerte, y no te preocupes por el examen de lengua, un 10 como una casa de grande, como siempre que hago los exámenes yo.
¡Hasta dentro de un rato!"

¿Cómo que hasta dentro de un rato? No creo que deba preocuparme pero aún así...

Dejando eso de lado, fui al garaje antes de ir a desayunar para ver el cuadro de Antía, ¡y era precioso! Era una playa desde la orilla al lado del mar, con el atardecer de fondo. Incluso añadió un cangrejo.

Después fui a desayunar los cereales de siempre con un poco de leche y apareció mi madre.

-Buenos días Marta
-Buenos días Mama, ¿qué tal?
-Bien, no te olvidaste de hacer los deberes ¿no?
-No te preocupes- suspiré y seguí comiendo mi desayuno.
-Hace tiempo que no viene ninguna amiga tuya, deberías invitarlas más a menudo.
-Ya hablaré con ellas de eso un día de estos.
-Por cierto, ¿ya has pensado que vas a llevar dentro de dos meses?-me preguntó con intriga mirándome fijamente a los ojos.
-¿Que pasa dentro de dos meses?- la miré extrañada al no saber de qué hablaba.
-¿No te acuerdas? ¡Pero si te lo dije la semana pasada!- suspiró y siguió hablándome- Vamos a ir a la boda de tu prima, y no querrás ir con una bata de andar por casa ¿no?

¿¡Cuándo me ha dicho a mi eso!? Antía, está no te la perdono...

-Ah, eso... la verdad es que aún no pensado en ello...
-Pues ya puedes ir haciéndolo, porque yo no pienso llevarte con un mandilón por la calle.
-Vale...-me levanté y fui a mi cuarto.

Tenía que irme ya al colegio, así que me  vestí con el uniforme del colegio, que es una camisa blanca con un jersey rojo y una falda gris oscuro. Muy cutre, pero es lo que hay.

Salí por la puerta y empezó a dolerme la cabeza, lo que significa que pronto voy a cambiarme con Antía, así que corrí todo lo que pude para llegar al colegio y me senté en mi pupitre.

Llegó a clase mi mejor amiga, Lucia, y se acercó a mí sitio.

-Hola Marta, ¿o Antía?

Ella ya sabe lo que me pasa, fue una de las primeras en enterarse, incluso antes que mis padres, lo único que ella intenta llamarnos por nuestros nombres cuando no estamos en público, al contrario que mis padres, que no me hicieron ni caso y me tratan siempre de Marta.

-Acertaste, soy Marta.-le eché la lengua y seguimos hablando.- ¿Qué tal la mañana?
-Bien, lo único que tenía miedo por ti.
-¿Por? No tienes de que...-me cortó antes de poder terminar la frase.
-Como te cambies con ella en el examen de física y química la cagaste.-me dijo con voz sería.

Sé que se preocupa por mí, pero no tengo forma de solucionar eso. Además estoy intentando que Antía estudie las asignaturas que se le dan mal para ahorrarme esos disgustos.

Hablamos durante varios minutos y me desmayé. Ya se a que se referías con pronto...

Post-traumaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora