Esa niña, la que había sido, esa era la que nunca volvería a ser.
Aquella niña dulce, servicial, cariñosa, sincera, socialmente correcta, esa ya no volvería. Nadie jamás la volvería a ver.
La pequeña Maddie, esa niña feliz y llena de vida, estaba muriendo. Irónico, ¿verdad?
Lo ocurrido momentos antes de su llegada la había destrozado.
En ese momento, así de chiquita como era ella, estaba hecha una bolita, en la esquina de su habitación.
Lo único que podía hacer era llorar y escuchar lo que pasaba. Oía todo, pero no estaba escuchando.
Maddie había llegado de la escuela muy contenta, había aprobado el examen de matemáticas. Claro estaba que matemáticas de segundo grado no eran muy complicadas, pero aún así, ella estaba feliz.
Luego de entrar en su casa, sabiendo que su madre Valery ya había llegado de su trabajo, fue directo a la cocina. Su madre siempre la esperaba con el almuerzo ya listo, y ella pensó que ese día no sería la excepción.
Estaba en lo correcto.
Cuando se asomó por la puerta, vio la mesa ya servida. Pero faltaba su madre y su hermana Sophie. Así que fue en busca de su madre.
Oyó ruidos en la habitación de sus padres, así que supuso que Valery estaba allí. Así que sin más, se dirigió hasta allí.
Mala idea.
Sin hacer ruido, asomó su cabeza a la puerta y buscó a su madre con la mirada.
Valery estaba llorando en el suelo y su padre Luke, intentando calmarla.
- Valery, realmente lo siento. Te juro que no significó nada - dijo su padre, llorando al lado de su madre. Esta, dejó de mirar al suelo y lo vio a los ojos. Los de ella reflejaban dolor, tristeza, agonía y mucho, pero mucho odio.
- ¿Cómo pudiste hacerlo? Yo te amaba, tu hija te ama. ¿A caso no pensaste en cómo la afectaría?, ¿no pensaste en Madison, en que tiene toda una vida por delante? - gritó Valery. Por su mente solo pasaban pensamientos de su hija, de cómo la afectaría.
Luego de oír todo eso, la pequeña Maddie fue a su cuarto, al que compartía con su hermana.
La cual no se encontraba, como era previsto.
Ella solo verificó que no estuviera, y fue a una esquina. Se sentó allí y espero.
Esperó que sus padres dejaran de pelear, esperó para ver a su madre y mostrarle la nota, esperó que su padre llegara hasta ella y le dijera que todo fue un mal entendido y que nada malo sucedía.
Pero no, eso no fue lo que pasó.
Segundos o minutos más tarde, en realidad no sabía cuanto tiempo había sido, llegó su madre.
Valery entró a la habitación de sus hijas con lágrimas silenciosas cayendo sobre sus mejillas.
Ella traía un bolso consigo.
En ese momento, Maddie, sabía lo que iba y enrealidad sucedió.
Su madre, sin decir una palabra, tomó gran cantidad de su ropa y la de ella. Toda la ropa dentro de ese bolso y lo sucedido ese día, hicieron que Maddie supiera lo que es su realidad hoy en día.
Ese día, sus padres se separaron por una infidelidad. Ese día ellas, madre e hija, se fueron de esa casa. Todo lo que Maddie tenía, todo lo que Valery había construido para su familia, se había ido. Igual que ellas. Igual que su padre.
Nada quedó de ellas ese día.
Ese día, todas y cada una de las personas en esa casa, había muerto. Ya nunca nadie será como antes de ese día. Sin querer o no, habían muerto.
Todo por culpa de una traicion.
Todo fue calma de La traición.
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Maddie
RandomEn este mundo tan increíble hay verdades no contadas, personas que se callaron su sufrimiento, sus problemas o felicidades. Hay artistas que pintaron, escribieron e hicieron sus mejores obras a base de sentimientos. Existen noches llenas de sentimi...
