Fiesta sorpresa

18 1 0
                                        

-Manu, te quiero, siempre te he querido...

-Shh, no digas nada.- dijo con voz tranquila y me besó fugazmente como si lo estuviese deseando desde hace tiempo.

Me desperté. Acababa de soñar con mi ex y lo peor de todo es que el sueño me gustó, por no decir que el beso parecía lo más real que me había pasado. Llevaba varias semanas soñando con él desde mi primera transformación y me asustaba pero también me gustaba.

No sé porqué Manu y "la bruja" me liberaron después de transformarme en una "zorra" y prefiero no saberlo.

Mi madre que era muy "fan" de levantarme por las mañanas, entró en mi habitación y comenzó a abrir las persianas, cosa que odiaba pero ella seguía haciéndolo. Quizás era porque mi padre también tenía esa manía antes de morir en un accidente de coche, aunque nunca me creí esa historia.

Según el informe policial mi padre había tenido un accidente de coche por haber bebido más de la cuenta. Mi padre nunca se ha emborrachado y siempre se ha controlado por el tema de que siempre era el que conducía. Mi madre dice que durante sus "últimos días" había estado muy raro.

-Venga, levántate-dijo mi madre al abrir las persianas.

-Déjame... quiero dormir.-dije con voz adormilada.

-Parece que se te ha olvidado. Felicidades, cariño.-me felicitó, dándome un beso en la frente.-Es tu cumpleaños y voy a llevarte a un sitio especial.

Nunca le había dado importancia al día de mi cumpleaños solo era un día como todos, la única diferencia era que cumplía un año más, pero mi madre se había empeñado en celebrarlo de alguna forma ya que nunca lo había hecho. Sabía que yo no quería, pero ella creía que solo lo decía porque nunca lo había celebrado. Mi madre era la mejor madre que se podía tener pero a veces parecía no escuchar mi opinión.

Durante el desayuno mi madre no dejaba de hablar de Alex, mi actual novio. Era curioso porque al principio decía que era raro, que tuviese cuidado, es decir, el tipo de cosas que dicen los padres sobre-protectores. 

-Me alegro mucho de os vaya bien. No lo pierdas de vista que chicos como él quedan pocos.

Ante esta confesión quedé bastante aturdida, tanto que no supe que contestar.

-¿Qué? No me mires así, lo digo en serio.

-Pensaba que lo odiabas, que no lo soportabas y todo eso...

-Bueno... al principio sí que lo pensé. No me vas a negar que tiene algo extraño... Pero ahora le he conocido mejor y sé que es un buen chico. Desde la muerte de su padre y tu desaparición... Bueno, no te voy a aburrir con mis tonterías de vieja.

-No eres vieja, mamá.

-Díselo a mis arrugas.- dijo irónica y acto seguido nos reímos ante su comentario.

-Venga anda, prepárate que llegamos tarde.

Obedecí a mi madre y subí a mi habitación a vestirme. Después de unos minutos decidiéndome sobre que ponerme, me puse una camisa de rallas negras con unos pantalones cortos y mis sandalias de cuñas altas.

Llegamos tarde a donde se suponía que teníamos que ir.  Se trataba de la playa, mi lugar favorito para pasar el día entero con amigos y familia. A lo lejos observaba a alguien mirándome fijamente, alguien que me era muy conocido.

-¡Cariño! -gritó entusiasmado Alex. -Felicidades.

Fui corriendo a abrazarle. Seguía estando enamorada de él, pero estaba comenzando a sentir cosas por mi ex, a pesar de que era un monstruo. Ni yo misma me entendía. 

A espaldas de Alex estaban el resto de mis amigos: Daniel, Oli y María. 

-¡Sorpresa! -dijeron al verme, entusiasmados.

-¿Te encuentras bien? Desde que desapareciste y lo que te hicieron, estoy preocupado por ti. Te noto diferente.

-Estoy bien, Alex. Será por mis nuevos poderes...

-Tenemos que enseñarte a controlarlos.

-Lo sé , pero ahora no quiero hablar de eso.-dije en tono seco.

No quería ponerme borde con él, le quería pero había algo dentro de mí que quería alejarse de él. No podía soportar hablarle así y ver su cara de sorprendido al no entender que me ocurría. Quería contárselo pero me daba miedo.

El resto del día estuve intentando disfrutar de "mi cumpleaños" aunque me mantuve alejada de Alex. Durante un instante creí ver a Manu en la orilla y mi primer instinto fue ir a correr a abrazarle, pero prefería sacármelo de la cabeza. 

Una vez que se fueron todos a casa yo decidí quedarme en la playa disfrutando de la brisa marina y así reflexionar. Alex se acercó y me hizo compañía. Apoyé mi cabeza sobre su hombro y él me rodeó con sus brazos.

-Elena, ¿puedes decirme que te pasa conmigo?. No quiero ser pesado, pero te noto distante.

-Ni yo misma lo sé Alex. Intentaré contártelo y espero que no me odies por ello.





Vida entre lobosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora