Capítulo 1: Olvidar no es fácil

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"Quiero advertir desde el capítulo 1 que me gusta profundizar a los personajes y que si buscan acción y peleas no las tendrán rápido, prefiero dar claridad al afecto y a los sentimientos positivos o negativos que hay entre los personajes. El espacio psicológico es lo más importante para desarrollar una buena historia y eso es lo que quiero lograr. Todo tiene un inicio, los héroes no se lanzan a la aventura solo porque si, los seres queridos no quieren que los dejen simplemente por una vaga razón que siempre interpretamos como amor, está mal no profundizar algo tan importante y eso es lo que quiero hacer. :)"

Como todas las mañana, el sol se levanta sobre el mar, matizando todo a su paso de colores cálidos. Los gallos sobre los tejados cacarean la llegada de un nuevo día.

Poco a poco todos los habitantes de Pueblo Fiuli se levantan para comenzar su jornada. Los barcos pesqueros zarpan a la costa, las chimeneas de la panadería expulsa humo blanquecino, viejos y jóvenes, niños y niñas, salen a la calle.

El pueblo completo se llena de pintoresco bullicio. De esta forma es todas las mañanas en La Isla Rinoceronte, mejor conocida por aquellos sedientos de aventura como "Green Garden". Conocida por su fauna y flora que atrae aventureros en busca de animales exóticos, materiales raros o algún trofeo de caza que demuestre su valentía.

Cada mañana salen de sus posadas para dirigirse al gremio que como si estuviera planeado, es el mismo edificio que la taberna local.

Una anciana de cabello cano y baja estatura atiende el mostrador que exhibe a sus espaldas estanterías con licores pero sobre todo en medio de la pared de madera, la cabeza de un oso moteado que se exhibe como trofeo.

Entre las órdenes de comida y cerveza que piden los hombres ya cansados por sus respectivas cacerías, un niño no mayor a 10 años, va de mesa en mesa anotando en su libreta para acto seguido entrar a la cocina y salir con el pedido en una bandeja.

Entre risas y festejos, algunos saludan al niño, ¿quién no conoce a Vali?, ayuda cada día en la taberna de su abuela, pero no por algo tan complicado como el dinero.

El dinero posee poco valor ante los ojos de un niño, el tesoro que este perseguía son las historias de los aventureros, todos de más allá del mar, vienen del continente, todos de distintos lugares ya sea por cacería o de paso.

El joven para a oír sus historias de viajes cada vez que puede, lo enamora la idea de un mundo más allá de esta isla. Y a estos les encanta presumir de ellas, de ahí el agrado mutuo y lo conocido del joven.

Su jornada termina ya pasada la hora de almuerzo. Animado con una energía propia de un niño se despide de su abuela y corre más allá del umbral de la puerta.

Sin detenerse corre por las calles de tierra, esquivando personas para evitar el choque. Está emocionado pues se dirige a la casa de Viago, la erudita del pueblo. Apasionada de la lectura y el conocimiento, una joven mujer de amplios conocimientos y habilidades.

Tranquila descansa la mujer en su escritorio mientras termina unos mapas. Unos golpes en la puerta interrumpen su trabajo de cartografía. Sabe quién es pues es la hora de actuar de maestra.

Con una sonrisa deja pasar a Vali, este se dirige al fondo del estudio. En una esquina esta un pequeño banco de madera. A la llegada de Viago a la sala de la biblioteca, el pequeño está sentado impaciente frente a la mesa de lectura.

Viago lo acompaña, está en un sillón forrado con la piel de un animal local.

-¿Va bien tu lectura?- Dice la mujer con un tono de ternura.

-Bien señorita Viago.- Alza un libro encuadernado con piel, lo había guardado dentro de su camisa afirmándolo con su pantalón para que no callera al correr.

Ávila: Cazadores de liverdadStories to obsess over. Discover now