Sin Ayira.

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Hacía no mucho tiempo de lo sucedido, las circunstancias habían convertido su existencia en un espectro sin cauce. Él empeoraba cada día, no existía ningún instante sin la marca de aquellos ojos grises; en su pecho no había exhalación sin la memoria del aroma de aquel aliento ahora extinto.

La evocación constante del rostro color cobre de aquella mulata, de sus labios y el contraste de su belleza casi profana con ese último y aterrador gesto, lo habían obligado a refugiarse en la clausura, junto a un grupo de frailes que vivían modestamente cerca de una montaña.

Él sabía muy bien que nada obligaría a sus tormentos a dimitir del recalcitrante ludibrio en su contra, por ello, asumiendo su infierno tortuoso, decidió no abandonar el cráneo de Ayira, considerando que quizás ello podría disminuirle los dolores en el alma.

Cada noche sacaba el cráneo aún en proceso de putrefacción, se arrancaba el hábito y ya desnudo, lo colocaba amorosamente entre sus manos. El aroma de la muerte se hizo presente e indudable, a grado tal que a las pocas noches de su llegada, sus ahora hermanos, comenzaron a notar que algo proveniente de su celda olía terriblemente. Una inquietud innegable saltaba cuando él estaba presente, pero él no lo notaba, vivía inmerso en su agonía.

Él sabía muy bien que si no existiese, ella estaría viva, que ya nada podría hacerla volver, conocía de sobra la magnitud de los hechos y los padecía en silencio, atado a su espectral y fétida compañía; sí, era un asesino.

Al paso de los días, el aroma de los restos de lo que en vida había sido Ayira, despertó en Fray Antonio, hermano de gran volumen que consagraba sus días a las labores de la cocina dentro del claustro, una muy palpable curiosidad. 

Curiosidad que fue cocinándose hasta llegar a su punto máximo de cocción una noche en la que sus pasos sucumbieron hasta llegar a la habitación del introvertido y misterioso nuevo hermano. Abrió de súbito la puerta y se encontró con él, que yacía desnudo, hincado, besando fervorosamente un objeto aberrante. 

El tiempo hizo pausa entre el horror y la furia, Fray Antonio palideció y calló de rodillas sin despegar la mirada de aquello que parecía la más siniestra obra de arte...

CONTINUARÁ...

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⏰ Last updated: May 28, 2017 ⏰

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