Hoy era un día hermoso, realmente quería salir a pasear pero mi madre no me dejaba sin antes darme su sermón de como me debo cuidar del peligro exterior, cosa que ya me lo se de memoria pero ella es así, no me dejaría en paz nunca.
- Bueno madre me voy, nos vemos.- dije mientras me ponía mi caperuza roja y antes de salir mi madre me tomo del brazo, yo la mire algo desconcertada ¿ahora que querrá?
- ¿Podrías de paso llevarle estos panecillos a tu abuela?- yo la mire con sorpresa ¿como sabía que iría a lo de la abuela?
- ¿Como..?
- Soy tu madre, a mi no se me escapa nada.- ella me miro con diversión, en cambio yo estaba sonrojada levemente. Odio que siempre sea tan observadora.
Le recibí la canasta con panecillos y finalmente salí de la casa. Caminaba por el enorme bosque tranquilamente mientras el cálido sol del día iluminaba aquel tranquilo sendero, mi abuela vivía en medio del bosque realmente muy apartada de la aldea, ella prefiere la tranquilidad y el aroma de la naturaleza. Yo la comprendía, el bosque era realmente hermoso siempre desde pequeña me a gustado, la tranquilidad que desprendía era inmensa, por una extraña razón no sentía miedo el andar sola por el bosque, todo lo contrario, me sentía de alguna forma protegida.
Ya era primavera y las flores estaban mas que deslumbrante. ¿Y si le llevo algunas a la abuela? Seguro la harían muy feliz.
Así que decidí en recoger las flores mas bonitas y llevárselas.
Retome mi camino siguiendo mi camino hasta la casa de ella, de pronto siento el sonido de una rama quebrarse, me di vuelta para ver de que se trataba pero no vi nada. Creo que fue mi imaginación, seguro que pise algo y no me di cuenta.
Seguí retomando el paso, pero ahora no estaba tan tranquila como antes, me sentía observada. Mejor caminaré mas rápido, pero seguía sintiendo que me observaban y pero aun, me seguían. Cuando estaba a mitad de camino justo me tropiezo con una roca, mi calceta blanca se había roto dejándose ver como mi rodilla estaba raspada.
- ¿Estas bien?- pregunto una voz algo grave, cuando levante mi vista no pude evitar sentir terror. ¿Que es.. Esto..? Me pregunte asombrada, el era un muchacho rubio, de tez blanca y tenia una colita baja algo larga. Pero no era eso lo que me impacto, si no que el tenia orejas, cola y uñas largas como un lobo.
El noto mi inquietud y recogió la canasta que se me callo, pensé que se la robaría pero no, todo lo contrario me tendió la mano para ayudarme a pararme, la cual acepte por inercia y me devolvió mi canasta con todos los panecillos dentro.
- Gra-Gracias.- fue lo único que logre articular antes de salir corriendo de allí, no quería que me hiciera daño o algo así.
- E-Espera!- dijo, pero no le hice caso y seguí corriendo hasta que llegue finalmente a la casa de mi abuela. No le comentaría nada de lo sucedido anterior mente porque de hacerlo no me dejarían andar por el bosque sola nunca mas.
Toque la puerta hasta que una señora bastante mayor y un poco robusta me abre mientras me dedica una sonrisa de alegría.
- Rinny! Querida! Bienvenida! pasa por favor.- dijo mi adorada abuela dándome paso a la entrada.
- ¿Como has estado querida? Hace rato que no venias de visita.- yo solo me senté en el sillón dejando mi canasta en la mesita del frente.
- Lo siento abuela.. Es que estado ocupada ayudando a mi padre en el rebaño, pero eso no importa, mira te e traído unos deliciosos panecillos, mamá los ha hecho.- decía mientras sacaba los panecillos de la canasta, ella me los recibió gustosa mostrándome su bella sonrisa.
- Ohh muchísimas gracias querida! Ahora mismo pondré a calentar un poco de té para poder acompañar estas delicias.- dijo muy alegre mi abuela, ella realmente adoraba las cosas dulces, si no fuera por mamá hoy habría venido sin nada que darle.
- Esta bien abuela- le respondí el gesto. Pasamos la tarde platicando y disfrutando de la compañía de la otra, pero ya se estaba haciendo algo tarde y tenia que volver antes de que sea de noche. De pronto el recuerdo de aquel "Chico-lobo" volvió a mi mente, ¿que hago si me lo vuelvo a encontrar? Realmente no lo sabia. Decidí en despedirme de mi abuela y llegar a casa lo mas pronto posible, no quería encontrarme con el, me daba algo de miedo, no por su forma física, el era un chico muy atractivo pero lo que me preocupaba era el hecho de que el es un lobo, y esos animales son realmente peligrosos.
Caminaba por el casi oscuro bosque mirando con atención todo por si el se aparecía. Pero al ver que no estaba me logre relajar un poco, continúe mi camino tarareando una canción que escuche el otro día mientras iba de compras en el pueblo.
Ahora que lo pensaba mañana tengo que ir al pueblo a hacer las compras para la semana, pues mamá dudo que pueda y papá siempre esta trabajando también. Tan sumidas en mis pensamientos que no me percate que alguien estaba tras mio hasta que me toco el hombro llamando mi atención. Al verlo salte del susto y quise salir corriendo pero el fue mas rápido y tomo mi mano para detener mi andar.
- Po-Por F-Favor! No me lastimes!- le suplique mientras cerraba los ojos fuertemente.
- Tu eres muy linda y jamas quisiera hacerte daño.- dijo tranquilo mientras sonreía tiernamente, yo solo lo miraba con sorpresa.
- ¿De verdad?..- el asintió, cuando noto que ya no saldría huyendo me soltó finalmente.
Hubo un silencio algo incomodo, ¿ahora que hago? ¿me voy de allí?
- Ten.- dijo llamando mi atención.
- ¿Eh?- lo mire con curiosidad.
- Cuando te caíste se te soltó este broche de tu cabello.- dijo mostrándome unas de mis brochas que suelo normalmente usar en mi fleco.- Lo vi tirado y quise devolvértelo, pero saliste corriendo y al final no pude.
Realmente estaba apenada por aquella actitud mía. Tome mi broche con algo de timidez.
- Lo.. Lo siento.. Y-Yo.. G-Gracias..- fue lo único que podía decir. En aquel momento recordé que era muy tarde y que si no llegaba a tiempo mi madre se enfadaría un montón. - Lo siento.. Yo.. Me tengo que ir.. Ya es tarde y mis padres se preocuparan mucho por mi.
- ¿Quieres que te acompañe?- me pregunto educadamente pero no podía decirle que si, porque si mi padre lo veía seria capas de matarlo, muchos de nuestro rebaño han sido asesinados por lobos y eso nos a causado muchísimos problemas, desde entonces mi padre siempre esta armado. No quisiera que lo matasen.
- No gracias! Emm Adiós!- dije sin mas mientras me echaba a correr. No puedo ser ni siquiera su amiga, si descubren que estoy cerca de un lobo inmediatamente lo mandarían a matar. No se porque.. Pero no quiero verlo muerto, lo mejor sera evitarlo lo mas que pueda..
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(RinxLen) El lobo y Caperucita Roja
Hombres LoboTodos conocemos la vieja historia del lobo malvado y la inofensiva caperucita roja, sabemos como inicia y como termina. Pero la verdadera historia es totalmente diferente a la que siempre le contamos a nuestros niños, caperucita roja nunca dijo "abu...
