Capítulo I: La Peor Semana Me Sorprende - Parte I

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No fuiste ayer a recoger el vestido a la tintorería, ¡Qué Gran Cosa! ¿Debo sentirme mal por eso? ¿Por qué habla así? parece una loca exasperada. Me pregunto si ha notado cómo las personas de la tienda la están mirando.

Me dá un golpe en el hombro. —Alison, ¿Me estás escuchando?—pregunta.

Ese golpe me sacó de mis pensamientos mientras le respondía afirmativamente —mentí.

—A veces eres insoportable ¿Sabes? no sé ni cómo llegamos a ser amigas —le dije sarcásticamente.

—¡Ay amiga!, es una larga historia que de seguro te contaré otro día cuando no estés tan distraída. —dijo mientras tomaba las bolsas donde estaba la compra de un lindo vestido azul turquesa.

—Lisa, no sé que me está ocurriendo hoy, he estado demasiado distraída y a la vez preocupada por muchas situaciones que están ocurriendo esta semana, discúlpame si ando un poco más distraída de lo normal —expresé mientras salíamos de la tienda.

Mi hermano James nos estaba esperando fuera de la tienda en el auto de la abuela, cuando entramos nos esperaba con una mirada acusadora. James era mi hermano mayor, nuestra relación era del tipo de hermanos que se molestaban en el día y luego se arreglaban, porque como todo hermano, se que no podría vivir sin mí y yo sin él.

—¿Por que tardaron tanto? —finalmente dijo.

—Cosas de chicas —respondí.

—Si tú lo dices —exhaló mientras ponía el auto en marcha.

Mientras recorríamos las calles de Brooklyn camino a casa, observaba por la ventana muy detenidamente adentrandome en la fuente de mis pensamientos. No era una chica muy  conversadora ni sociable, Lisa había sido mi única amiga desde que tengo memoria, era la que siempre me defendía por ser muy tímida en la escuela.

—¡Hey Alison! —dijo Lisa.

—¿Ahh? ¿Qué? —respondí un poco atontada.

—Te pregunté que ¿Que harás mañana? definitivamente amiga necesitas salir más a menudo, ¡mira el color de tu piel! estás tan blanca como una masa de pan. Mañana iremos a la  playa está decidido, necesitas relajarte sé que has tenido una semana muy dura amiga pero vayamos a despejarnos  un poco ¿si? y nada de reproches.

—Bueno —respondí. Ya que mi voto no cuenta, está bien. Sólo planeaba encerrarme en mi cuarto todo el día y permanecer acostada sin hacer nada como todos los días de mi existencia.

—Eres un caso serio amiga —se rió.

Luego que dejamos a Lisa en su casa, James aparcó el auto en frente de nuestra casa. Vivíamos  con nuestra abuela desde hace 5 Meses, ya que en Brooklyn había conseguido culminar mis estudios y el trabajo que más anhelaba.

Mientras caminaba por la calzada escucho el ruidoso sonido de la licuadora encendida dentro de la casa, imagino que es mi abuela. Cuando entro a la casa con James, dirijo mi mirada hacia la cocina y efectivamente es mi abuela.

—Hola cielo, los estaba esperando —dijo con una súbita voz maternal.

—Hola Abue, ¿que preparas de cena? —explotó James rompiendo el hielo.

—He ordenado una pizza que debe estar por llegar y estoy preparando un batido de chocolate. ¿Que te ocurre corazón? —se dirigió hacia mí. ¿Por que esa cara larga?

Abrazos Eternos © ~Jesús RodríguezDes histoires addictives. Découvrez maintenant