Y así, caigo en el más triste de los
odios: el propio.
Me desprecio por no haber conmovido
su interior, repudio este cuerpo incapaz
de incitar aquellos ojos, desdeño
el ingenio del que me vanaglorio por
no haber atrapado sus afecciones.
Me detesto: por ser tan fácilmente
olvidable, rápidamente reemplazable.
Me repruebo por no haber calado
suficientemente hondo en su pecho
ni entre sus sienes.
Me reprendo por recordarlo con
tanta frecuencia y tanta intensidad...
y entonces también me odio por odiarme.
Así como no es cierto que quien amor
da, amor recibe; tampoco es verdad
que los males, con mal se pagan.
Él, amor nunca dio aunque lo recibió
de mí en cantidad.
Aflicción, rabia, melancolía y
decepción me trajo el ser demoníaco
al que entregué el alma de buena gana.
Pero aquel, en vez de tumbos, reveses,
dolores y penurias, gana premios
por causar esta pesada amargura.
Todos los días la soledad viene a
mí tan puntual como aquella águila...
pero en vez de atacar mi hígado, me
carcome el corazón. Siempre me deja
con su vuelo una brisa llena de
memorias y la desdicha de que esas
jamás se materializarán nuevamente.
Estoy encadenada... se me helan los
huesos cuando siento su aliento desolador.
La estela de su revoloteo pinta
de gris todas las mañanas.
Pero él... él ya disfruta de una nueva
compañía. Sin mí, acaricia nuevas
alegrías.
Como todo aquel objeto prosaico,
desgastado por el uso, añejado
por la poca novedad; mi rostro,
mi voz, mi presencia y mi afecto han
sido cubiertas por el polvo de
su olvido.
Mientras tanto, yo he sido condenada
a vivir atada a este castigo por
mi ingenuidad. Darle el fuego que habita
dentro de mí, nunca debí.
No importa ya cuál de mis penitencias
será más severa: si el desprecio
de quien amé, o el desprecio de mí
misma.
Solo sé que
así, sigo este triste hado: sola.
YOU ARE READING
Sola
PoetryTristeza, nostalgia, ira, culpa... La ruptura causó estragos en mí. Ahora es la soledad mi compañera perenne. "Todos los días la soledad viene a /mí tan puntual como aquella águila... /pero en vez de atacar mi hígado, me /carcome el corazón. Siempre...
