Cristalis, la ciudad angelical
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El joven estaba encadenado al suelo con un aparato extraño atado a las salientes de sus alas.
Podía sentir el insoportable peso, sobre su espalda, el escozor de sus muñecas debido a los grilletes que las apresaban.
La resignación a lo que le esperaba pesaba como plomo sobre él, mientras su mente lo torturaba con las imágenes de lo sucedido hace meses atrás. Esa melodiosa y hermosa voz que habían destruido. Su tacto tan suave y especial, su cabello sedoso y plateado, sus ojos tan azules y hermosos que quería sumergirse en el azul de su mirada, sus alas con las puntas doradas.
Pero luego la sangre, sus gritos, sus arañazos, y una tarea para el, ese fue su último aliento contra su oído antes de desaparecer como un susurro a media noche.
«Protegela»
Abrió los ojos y miró hacia arriba sin miedo a su destino. Tal vez lo matarían, pero aun apunto de caer no tuvo miedo, pues ella lo esperaría con los brazos abiertos.
Frente a él la corte Angelical de Arcángeles encabezada por Gabriel y Miguel.
-Híbrido- escupió Gabriel, lo observaba con gran repulsión y odió - tu no perteneces a este santuario ¿Cuántas veces has estado aquí?-golpeó la mesa con fuerza, sus facciones se tensaron dándole un aire escalofriante - ¡No solo volviste si no que te llevaste a una de nosotros!
-¡Soy un ángel al igual que ustedes!- grito el chico - ¡no debieron echarme en primer lugar!
-¡Cierra esa pagana boca!-grito Miguel - eres un demonio disfrazado de ángel una criatura.. no, un monstruo mitad Ángel mitad Demonio - aspiro profundamente - un Rucunte, que no puede habitar en el cielo.
- Tu parte demoniaca predomina en cada fibra de tu ser - secundó otro -tu inestabilidad nos pone en riesgo a todos, volviste para vengarte de una forma vil y denigrante, te llevaste a tu madre.
-No soy un demonio - le espetó. - ustedes me tienen miedo yo soy más fuerte que ustedes.
-Y si eres más fuerte ¿Porqué no te has liberado?- masculló Remiel - si fueras en verdad tan fuerte como dices ser, ni siquiera seguirías aquí, híbrido.
Sus ojos se enfrentaron, y las palabras murieron en la garganta del joven, no podía sacar su parte demoniaca ya que era más ángel que demonio, pero.... ellos no quieren aceptarlo
-Eso pensé - sonrió Miguel - la votación es unánime, se te arrancarán las alas y no podrás pasar la barrera del cielo sin ser visto, ojalá vuelvas al agujero del que salió tú padre.
El híbrido sonrió, sus alas eran tan resistentes o tal vez más que las alas de un arcángel no podrían ser destruidas tan fácilmente.
Al fondo de la sala una joven ángel tenia una armadura grisácea, era de cabellos negros y ojos verdes, ella le observaba con una mirada que parecía vacia, esta sostenía una bandeja de obsidiana, en el centro se encontraba un pequeño frasco con un líquido negro.
Ella se acercó lentamente hasta quedar frente a el, se agacho lo cual hizo que sus alas se arrastraran aún más, dejo la bandeja y tomó el frasco, y le sostuvo el mentón.
Su tacto era suave, pero a su vez fuertele apretó el mentón hasta abrirle la boca, entonces vertió el contenido del frasco, era amargo, luego le quemaba la garganta hasta llegar al estómago donde comenzó a hacer efecto, luego vertió un poco en aquel aparato.
El chico pensó que era veneno, pero... lastimosamente no lo era.
Sintió las alas pesadas en su espalda hasta que finalmente dejo de sentirlas, se giró para mirarlas, completamente confundido y fue cuando el artefacto fue activado, cuchillas giratorias destrozaron por completo ambas salientes de sus alas hasta que las arrancó.
Un grito de horror y dolor se construyó en su garganta, no pudo decir mucho ya que uno de los Arcángeles apareció frente a él y lo atravesó con su espada, esta se iluminó durante unos segundos.
Sintió el aire escaparse de sus pulmones, el pecho le comenzó a arder, luego punzadas de dolor aumentando a cada segundó, era como si cada músculo de su cuerpo se volviera de fuego, como si sus huesos se le derritieran, quería gritar pero no tenía ni fuerzas para abrir la boca, las manos le sudaban, se le formaron perlas de sudor en el rostro, y luego las oleadas de dolor aumentaron, la sangre empapaba su camiseta, y el arcángel arrancó la espada, el dolor seguía, sus ojos estaban pesados, dio su último aliento antes de caer, se le desenfocaron, poco a poco todo se volvió negro y entonces la agonía paro.
La Coruña, España.
18/03/17
La noche era fría, los copos de nieve caían, el viento gélido le erizaba la piel, la luna brillaba mas de lo usual, las calles estaban deshabitadas a excepción de un peliblanco con los ojos tan azules como el mar.
El chico era alto, tez blanca, delgado, con una camiseta gris empapada en sangre, frente a el se encontraba el Hotel Moon, el aparcamiento estaba lleno, la musica sonaba en el primer piso.
El oji-azul se encamino hasta llegar a la parte trasera del hotel, en esta habían escaleras de emergencia, comenzó a subir a una velocidad sobrehumana hasta llegar al trigésimo piso.
La ventana estaba cerrada, el peliblanco puso su dedo anular sobre este, poco a poco el cristal se lleno de grietas azules y desapareció en pequeños fragmentos.
El joven se adentro en el penthouse, todo se encontraba oscuro, los pies descalsos del chico se quedaron quietos al ver a una mujer de ojos oro líquido, orejas puntiagudas, piel pálida y un cabello rubio hasta las caderas.
Oro y azul se encontraron, este se dejo caer en uno de los sillones, traía puesto un vestido rojo, ceñido al cuerpo, tenia la espalda abierta, zapatillas negras y una flor en el cabello, no aparentaba mas de 25 años tal vez tuviese 27, la mujer chasqueo los dedos y la luz se encendió.
Se podían ver algunas fotos en la mesita de café al centro de la sala, cuadros de criaturas poco comunes y la imagen de un imponente pegaso negro.
- ¿Que trae a un dulce niño como tu por los barrios de Lilith? - comento con voz dulce, la rubia - no me digas adivinare, al joven prodigio Kyllian Rockstar se le acusa de alta traición por la muerte de su madre y por la inestabilidad de sus poderes.
-También te extrañe Marissa.
- Dime ¿Qué quieres?
-Voy a cobrar un favor - este sonrió torcidamente - hace tres años moví algunas influencias para inaugurar este hotel, mediante el tratado paradise. (1)
- ¿Quieres un ancla? - preguntó Marissa - sabes que no hago tratos sin algo a cambió. Dime ¿,Qué es lo que ofreces?
- Siempre tan caritativa no Marissa - dijo Kyllian con algo de dificultad -me debes un favor eso es suficiente pago ¿no lo crees?
- Por el favor te daré hogar, comida y trabajo, por el ancla creo que me hace falta un Rucunte (2) para las caserías. ¿Tenemos un trató? - dijo extendiendo su mano, con una sonrisa landina.
- Tal vez tengamos un trato si me das protección también - ambos sonrieron y estrecharon sus manos.
- Es un trato joven Rockstar.
No tardo mucho tiempo cuando un resplandor nació del centro de sus manos, sus venas brillaron mientras se extendía hasta sus antebrazos, la piel les ardía, después el resplandor se volvió obscuro, y fue ahí en donde sus venas comenzaron a quemarles.
El trato estaba hecho, Kyllian no podía más, su respiración era entrecortada, la herida estaba sangrando, sus ojos pesaban como plomo, Marissa le agarró la cabeza y fue ahí donde cayó en la inconsciencia.
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Guardianes: La Verdad Oculta [PAUSADA]
Science FictionUna profecía tan antigua como el tiempo, olvidada entre los tres reinos, El Cielo, El Infierno y La Tierra. Un ser despreciado por todos, repudiado por los que creía suyos, tomará el reino que se le negó, y una joven con un don singular, será el por...
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