El silencio se tornaba insoportable en la última habitación del campanario, donde solo yacía un hombre arrodillado con su rostro pálido en el suelo bañado en llanto, alumbrado por la luz que atravesaba el vidrial del techo directo hacia él, hasta que el joven pudo levantar la cabeza y de entre la oscuridad varios pares de ojos de irises verdes se abrieron en dirección a él, el joven se llenó de temor y una voz gutural le paralizo del miedo.
–Respeta las cortinas, que se abren hoy para ti condenado –pronuncio con calma y fuerza la voz en la habitación, asustando al joven aún más cuando de entre los ojos se abrieron unos con esencia violeta en las irises, en los cuales el joven se enfocó por ser distintos a los otros.
– ¿Por qué estoy aquí? –Pregunto tiritando, cayendo sobre su espalda cubierta por una camisa blanca y pantalón gris, ambas curtidas sin razón.
–Confesaras tus crímenes del pasado el día de hoy para ser penado en un futuro –pronuncio una voz femenina esta vez que hizo que el hombre girara la cabeza otra vez tratando de buscar el sonido.
– ¡No soy capaz de cometer crímenes! No poseo ni la mayoría de edad –contesto el joven alzando la voz, levantándose, los golpes de un mazo sacudieron el edificio haciendo tambalear al muchacho.
– ¡Silencio! –hizo callar la misma voz gutural.
–Discúlpelo su señoría, al joven se le ha impartido este juicio por una década y cada año pierde la memoria a consecuencia de los actos que cometió, que le son revelados en unos minutos, podríamos intentar otro método, uno poco ortodoxo que conozco –dijo con antelación una suave voz masculina, revelándose ante la luz del vidrial, un pálido rostro adornado con hermosos ojos color esmeralda, cabellos cortos profundamente negros al igual que sus ropajes negros que dejaban marcar su cuerpo además de cubrirle hasta las muñecas dejando escapar sus dedos por agujeros y el cuello.
–Danielle Stradivarius... tu currículo de remoción territorial de almas es exquisito, ¿Qué propones? –pregunto la voz gutural con un amplio sentido de la duda, Danielle le sonreía con misericordia al condenado y este a su vez le regresaba la mirada con intriga.
–Aun se ha puesto en duda el que la información en su memoria sea verídica por lo fácil que es trucar los pensamientos, propongo regresarlo a su línea temporal, un par de semanas antes de los hechos, con su memoria borrada, solo así sabremos si es culpable, haremos de árbitros aquí –el joven de seductores ojos verdes, ondeo sus dedos frente a la mirada del joven asustado dejando esparcir esencia verde que escapaba de sus dedos, el dueño de los ojos violeta dio un par de pasos al frente, mostrando su negro traje y guantes, canoso cabello corto y su piel albina–, ¿Qué me dices? Ian...–; pregunto Danielle viendo asentar al siniestro hombre de irises purpura, justo antes de que golpeara al joven criminal.
En un sobresalto el joven despertó en su cuarto cayendo de la cama superior de la litera, levantándose adolorido vio de cerca a una chica de vestuario con esencia rebelde, sentada en la cama de abajo, recostada con su atención total al teléfono pero aun así contesto, –Imbécil~ –, le dijo sin mirarle creando un peculiar ruido a deslizar y bajar de la cama, sus pantalones de mezclilla rasgados al rozar con el lino de las sabanas.
– ¿Dónde estoy? –pregunto el joven sudando y tiritando del miedo, la joven sacudió su camisa sin mangas blancas con estampado de grafiti frente a un espejo en la pequeña habitación.
– ¿Volviste a drogarte por accidente con mis cosas? –pregunto ella, tomando su chamarra de cuero negra con capucha, con el cierre dañado, la llevaba abierta, un gorro cubría su cabeza y no dejaba ver su cabello.
El joven toqueteo su ropa en busca de las manchas, pero no encontró nada, la ropa parecía estar recién lavada y levantándose miro a la chica, y ella le arrojo un libro de manera tosca.
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Cuestión de Tiempo
Science FictionEn una especie dimensión-prisión, color beige pastel se encuentra una torre en forma de campanario, colgando de cabeza, suspendida entre una infinidad de escombros, en el último cuarto del campanario, yacía un hombre pálido arrodillado en el suelo d...
