Shadow meets cat

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El lugar donde resido es muy concurrente, se encuentran todo tipo de sombras, ya sean grandes, pequeñas, medianas, oblicuas o rectangulares. Todos vivimos en casas color gris, las puertas son portales pintados de negro, no poseemos ventanas, puesto que el paisaje es siempre la misma neblina que te ciega de golpe. 

Mi nombre es irrelevante, pero seré yo quien te narrará la historia que me pasó hace unos días atrás. 

Salí de mi hogar, flotaba por las heladas calles de Dark Town, miraba con mis cuencas vacías a los locales callejeros, me encanta poder oler las frutas y legumbres que llevan a la venta, aunque todo siempre tiene aroma a arena. Los comerciantes agitan sus singulares brazos transparentes para llamar la atención de la gente puesto que nosotros tampoco poseemos bocas, ¿Para qué? la opinión no es importante. 

Me decidí a comprar manzanas rojas, sí, aquellas que son de color gris oscuro, son mis favoritas por su sabor a lodo.

 —(Cinco manzanas) —levanté mi mano unida y le señalé cinco veces; el hombre sombra asintió con la cabeza, se dio media vuelta en busca de lo ordenado.

  — (Se nos terminaron las manzanas, vuelve el próximo mes) —Respondió negando con ambos brazos hacia los lados.

  — (Los necesitaba para el día de hoy ... Está bien, tendré que hornear otra cosa) —La desilusión en mis palabras se notaba por el dobles de mi cuerpo a la mitad, estando cabizbajo. Parecía que aquella acción le dio pena al vendedor, por lo que se acercó a mi dándome una nota escrita en el papel típico de carbón.

  — (Puedes conseguir todo tipo de fruta fresca en la granja, sigue esta dirección y llegarás en poco tiempo) —Fue lo último que me dijo para después desvanecerse. 

Miré con atención la pequeña tarjeta entre mi mano, nunca había ido a la granja o más allá de los límites de esta ciudad, pero si quería hornear aquella tarta para esta noche tendría que ir rápido. 

Floté por la dirección indicada en la tarjeta, seguí recto hasta terminar el sendero de tierra, rodee el lago hasta su final, crucé con suma atención las arenas movedizas del norte, jamás había visto algo parecido, todos esos lugares que se aparecían ante mis cuencas eran novedosos y exóticos. Adoraba lo que veía, a las sombras de animales saltar de un lado a otro, comer y pasar el tiempo de felicidad con sus respectivas familias. 

Casi no recordaba que mi objetivo era la granja puesto que mi mente navegaba a través de la gran cascada fresca que iba cuesta arriba. Los silbidos de las aves, el sonido del viento golpeando las hojas de los árboles, era todo tan mágico y único. Parecía que conforme caminase el gris empezaba a desaparecer, ahora el ambiente tenía entre un tono gris y ... ¿Verde? Sí, ese era el nombre de ese color, hace mucho que no lo veía, pero no sólo eso, también existía el amarillo, azul en el cielo, violeta en las flores y café en la tierra, ¿Por qué pasaba todo esto? ¿A qué se debe?. 

Parpadee unos momentos mirando a mi alrededor, a cada paso que daba mi nariz imaginaria recibía un aroma extraño, no era el típico "lodo" tal cual sería identificado como una manzana, era algo más raro. 

Temí seguir mi camino, habían tantas cosas que desconocía, esos aromas diversos, los llamados "colores" que creí sólo existían en los libros ficticios para infantes, aquella vida que tenía todo, sentía que algo palpitaba en mi interior, imaginaba que estaría a punto de estallar a cada paso más que diese. 

Sin embargo, lo que dio en explosión fueron mis cuencas al mirar detenidamente a algo o más bien alguien que yacía sentado entre las flores violetas; ¿Qué era exactamente eso? ¿Es agresivo? ¿Un amigo? ¿Cómo reaccionará si me acerco? Temía por mi sombra, lo que estaba en mi interior se hacía cada vez más notorio, podía escuchar los latidos gritar cuando me acerqué tanto al punto de tocarle el hombro.

Shadow meets catWhere stories live. Discover now