Diario de un Superviviente

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12 de Abril de 2017 a las 19:13 pm

Sinceramente, no sé cuál ha sido el motivo que me ha llevado a coger este diario que me regalaron de ese sucio almacén... y aún menos, por qué narices estoy escribiendo en él, pero debo contarlo... si no lo hago, me volveré loco, fuera de toda comunicación con alguien de mi especie... alguien vivo, no como esos invasores que parecen haber salido de alguna extraña película de terror.

Todo empezó hace un par de semanas, cuando unos terroristas anunciaron que iban a realizar un atentado en todas y cada una de las capitales de las grandes potencias del mundo, un atentado nunca visto hasta ahora, infinitamente superior a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki... Por aquel entonces no podría imaginar qué es lo que podría ser peor. Bueno, ni yo, ni, prácticamente, nadie en el mundo. Fue entonces, cuando, como dijeron los terroristas, cayeron bombas llenas de un gas de color naranja sobre las ciudades más importantes del mundo: Tokio, Washington, Londres, París, Madrid, Berlín, Hong Kong, Pekín, Roma... incluso afectó al Vaticano. Se podría decir, que los que recibieron el impacto de la bomba, así como la explosión siguiente fueron afortunados... los que respiraron el intenso gas anaranjado murieron entre terribles espasmos y dolores... para volver a levantarse otra vez como muertos vivientes, llenos de pústulas y gangrena, que, según decían, si te mordían o arañaban, te convertían en uno de ellos... ¡Joder! ¡Parece un puto videojuego! No sé si alguien estará leyendo esto, debo de estar volviéndome loco al escribirlo...

¡Mierda! ¡Están llamando a mi puerta! ¿Qué voy a hacer? ¡No tengo nada con lo que defenderme! A no ser que... No, con un cuchillo no haría absolutamente nada si son más de uno, se supone que son lentos y torpes, pero si vienen en un grupo numeroso no tengo nada que hacer... joder, creí que nunca lo diría pero estoy acojonado...

13 de Abril de 2017 a las 03:41 am

Por fin se han ido... han estado aporreando la puerta hasta las tres y media de la madrugada pero han debido de escuchar algún ruido o algo... ¿Disparos quizás? No lo sé...

¿No se cansan nunca estos monstruos? Parece que esto es el fin de la humanidad, los muertos han ganado... Lo más curioso es que no recuerdan nada de su vida anterior a... bueno a lo que son ahora, cadáveres andantes sedientos de sangre... O eso parece, vamos...

Cojonudo, no teníamos ya bastante con los asesinatos y las violaciones, ahora también tenemos que hacer frente a zombis, ¡a unos putos cadáveres! Si Dios tiene algo que ver con esto, desde luego tiene un sentido del humor muy retorcido el cabrón de él. ¡Oye si me escuchas, acaba con esto de una vez!

Increíble... ahora hablo con fantasmas, genial... Voy a dormir, que descanses diario... Me estoy volviendo loco...

13 de Abril de 2017, a las 9:00 am

Al levantarme e ir a la cocina a por algo de comer, lo único que he encontrado para llevarme a la boca es un trozo de pan de hace dos días y media lata de atún a punto de caducar... genial, las cosas no pueden ir a peor, ahora tengo que salir a la calle, a buscar en la tienda más cercana algo de comer, esquivando como no a esos No Muertos... si tuviese a alguien a mi lado, por lo menos no iría solo, pero esta situación me aterra... el único punto bueno de esta misión de bajar a los Infiernos para conseguir algo de comer, es que la tienda está a tan sólo 5 minutos caminando... van a ser los 5 peores minutos de toda mi vida...

13 de Abril de 2017 a las 3:18 pm

No sé como narices lo he conseguido, pero estoy... vivo. Cagado de miedo sí, pero jodidamente vivo al fin y al cabo.

Nada más salir de casa, me encontré con un podrido de esos quien tenía un enorme agujero en donde, en teoría, debía de estar el corazón...

¿Pueden seguir en pie esos cabronazos sin el corazón en su sitio? Parece ser que sí... Sin embargo, a pesar de que estaba armado con un cuchillo y estaba a punto de mojar los pantalones, conseguí clavarle el instrumento afilado en el cráneo... lo que puso fin a su vida, o, mejor dicho... a su No Vida... dios, me vuelven las nauseas cada vez que recuerdo el momento en el que atravesé el cráneo de Sin Corazón con ese cuchillo...

Diario de un Superviviente (One-Shot)Histórias para pegar e não largar. Descubra agora