—Señorita Leonor North.
Mis manos comenzaron a sudar y levanté la vista al escuchar mi nombre. Un hombre de aspecto impecable parado en una puerta al fondo de la habitación se encontraba a mi espera. Me levanté con piernas temblorosas y caminé vacilante hacia el hombre junto a la escalofriante puerta.
No entiendo cómo una simple puerta puede causar estos sentimientos en una persona. Sin embargo, no era la puerta la que me causaba escalofríos, sino, lo que se encontraba tras ella. ¿Y qué era lo que había detrás? Una prueba. Y no una simple... es la que decidirá mi futuro.
Todos los años hacen esta prueba a chicos de entre 17 a 20 años. En ésta, se mide tu coeficiente intelectual y sus resultados te ubicarán en un mejor puesto en el campo laboral mientras mayor sea tu puntuación. Mis nervios se deben a que temo no tener una buena puntuación como para calificar para un puesto alto.
El hombre abrió la puerta para mí y solo pude observar oscuridad tras la misma. Inhalé profundo y dejé escapar lentamente el aire. Di un paso con más confianza hacia la obscuridad y luego, solo escuché el sonido de la puerta al ser cerrada.
Me levanté sobresalta, terminando sentada sobre la cama mientras cubría mi cuerpo con las sábanas. Mi respiración y mi corazón estaban agitados. Pasé mi mano por mi frente y ésta terminó empapada debido a mi sudor.
—¿Nerviosa por las puntuaciones? —habló una voz a mi espalda y volteé hacia ella. Tenía un brazo tras su cabeza y me miraba con sus ojos mieles, esperando una respuesta. Asentí—. Te conozco demasiado bien. Soy tu mejor amigo, después de todo.
Esbozó una sonrisa tranquilizadora. Palmeó su pecho, indicándome que me recostara ahí. Obedecí sin rechistar.
—Y como soy tu mejor amiga, sé que tú también lo estás —hablé mientras escuchaba los latidos de su corazón.
—No puedo negarlo, sí lo estoy.
Comencé a pasar mis dedos por las líneas de su pecho desnudo y bien trabajado. Claro, siendo jugador de fútbol, ¿quién no? Detuve mis caricias y levanté la vista para mirarlo.
—¿Sabes qué otra sé porque soy tu mejor amiga? —le pregunté con una sonrisa ladeada, como si supiera algo que él no. Y así era, creo.
Él me devolvió la mirada con el ceño fruncido.
—¿Qué?
—Pues simplemente que dentro de dos días tienes un campeonato importante. —Me encogí de hombros. Esbocé luego, una sonrisa maliciosa—. Por lo que, esto... —señalé entre nosotros, refiriéndome a nuestro estado—... quedará suspendido hasta luego del partido; incluyendo a Johanna. —Hice una mueca al mencionar su nombre—. Debes descansar bien estos días. No quisiera verte lastimado.
En un rápido movimiento, ya me encontraba bajo de él. Su rostro se encontraba a centímetros del mío que hasta sentía su respiración.
—¿Con esto... —habló en susurro sobre mis labios y copió mi seña con su mano—... te refieres a sexo? —Luego, movió su rostro y acercó sus labios a mi oído—. Y, ¿segura que verme lastimado o estás celosa?
Lo cierto es que sí estaba algo celosa, pero eso él no tiene porqué saberlo.
—Sí... y sí, no estoy celosa —respondí firme, ocultando mi mentira.
—Bien —se movió hasta quedar observando mis ojos. Se comenzó a acercar lentamente mientras iba bajando la voz en un susurro —, porque no deberías estarlo. Sabes muy bien que solo tú me satisfaces más que Johanna.
Continuó hasta que sus labios tocaron los míos. Al principio, solo fue un roce, pero luego los comenzó a mover profundizando el beso. Sentir sus cálidos y carnosos labios es una de las mejores cosas que he probado hasta ahora. Comenzó a bajar sus besos por mi cuello y así comenzó lo que sería el quinto asalto de la noche.
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Acierta o Muere
Science FictionSomos una organización especializada en el coeficiente intelectual de la población, cuanto más alto, más nos interesas. Hemos capturado a seis sujetos durante un periodo de tiempo determinado deberán trabajar juntos para lograr adivinar los acertijo...
