El cruel invierno Ohio, hacía que las pocas ganas de socializar se esfumaran por completo, resguardarme en mi pequeña habitación donde podía cubrirme en un cobertor y pelear con el catálogo de Netflix parecía la idea más brillante que había tenido en años
El ruido proveniente de la planta baja me daba inmensas ganas de tirarme por la ventana, ¿porque tenía que provenir de una familia tan ruidosa?, las probabilidades de que algún día encontrara mis papeles de adopción detrás del baúl de mi madre parecía ir en un aumento cada noche.
— ¡Adara Walsh!, Baja en este momento— la estruendosa voz de mi tía postiza, una mujer más allá de sus treintas con grandes ojos y robusto cuerpo resonaba por cada pared de la casa y la única razón era mi pequeña gata, soltando su blanco pelaje por todo su horrible suéter de lana que se ponía cada navidad.
— ¡Voy!— Mi respuesta se devolvió en el mismo tono en el que ella lo había hecho, dispuesta a cambiar los valiosos planes que tenía, me dirigí afrontar mi condena pero mi vista fue dirigida a la ventana que daba al patio delantero, reconocía esa cabellera en cualquier parte del mundo Timothée. El pequeño hijo de los Styles delgado como la muerte pero hermoso como un dios griego esa era mi descripción del chico que solo veía una vez al año, Mamá solía invitarlos cada invierno desde que el padre del chico falleciera (En un accidente automovilístico hace un par de años).
En la que nuestro único diálogo en toda la noche se basaba en dos preguntas ¿Cómo estás? Y ¿Qué tal te va en el colegio?, el chico solía ser muy callado y cualquier esperanza de que mi amor imposible se cumpliera se iban marchitando cada noche buena, me apresuré a soltar mi cabello y peinarlo de una manera decente pues nunca olvidaría la vez en la que su tercer contacto conmigo hace un año fue, "Te queda lindo el cabello suelto".
Corrí lo más rápido que pude cuando escuché los golpes en la madera como aviso de que habían llegado, sus ojos se dirigieron a mí y cuando pensé que había una pequeña posibilidad esa noche de que nuestra enternecedora historia de amor comenzara. Se marcharon, pues ni si quiera me dirigió la palabra. ¿Que estaba mal con el? O quizás ¿Que estaba mal conmigo?
—Es un gusto conocerte al fin— Mi madre saludo con mucho fervor al chico que venía detrás de timothée, alto, piel levemente bronceada y unos grandes ojos verdes, una versión mayor y más madura que la del chico de tez pálida, pero quizás la voz de mi cabeza parecía ser muy ruidosa cuando su mirada se posó en mí, él era increíblemente apuesto, parecía tener la edad de Amanda quizás ¿veinticinco? O ¿quizás veintiséis años?
—Tu eres Mel— dijo en un tono tan cálido que mi mente no pudo detener a mi boca cuando reproche —Adara, mi nombre es Adara— Solía ser bastante mala para las primeras impresiones más cuando se trataban de chicos apuestos, Tim solía ser el único chico que parecía merecer mi amabilidad sin hacer nada y yo era feliz con seguir mi vida de malas impresiones
Mis sospechas fueron acertadas cuando su sonrisa se ensanchó, dos par des hoyuelos relucieron de sus mejillas, acompañado de una hilera de perfectos dientes —Mi nombre es Harry, querida— Y cuando el acento inglés relució de sus brillantes labios, todas alrededor parecieron derretirse como paletas de agua en verano. Asentí con mi cabeza como respuesta y me aleje de la puerta principal
Esta sin duda no sería otra aburrida navidad
