—Señorita Miller... ¡Señorita Miller, despierte!
De un salto desperté asustada. Estaba en el salón de clases, al parecer me había quedado dormida durante la explicación del profesor Metzer.
—¿Durmió bien señorita Miller? —preguntó el profesor con un cierto tono de burla en su voz.
La clase estalló en risas, pero el profesor pareció ver que no me afectó, por lo que carraspeó por lo bajo y me dirigió la palabra otra vez.
—Espero no tener que llamar a sus padres, señorita Miller. No quiero que se repita.
—No se volverá a repetir. —respondí.
La campana sonó señalando el final de la jornada escolar. Tomé mi bolso y salí lo más rápido posible del salón. Guardé mis libros en el casillero y me fui.
Nunca fui una persona muy sociable, por lo que no tengo mejores amigos. La única persona con quien hablo en clase de inglés es una chica llamada Valerie, ha ido unas cuantas veces a mi casa para hacer trabajos y a veces hablamos en los pasillos, pero la mayoría de las veces es ella quien habla y yo sólo escucho.
Vivo con mis padres en el bosque, nuestra casa no queda lejos del pueblo, pero aún así el trayecto que tengo que recorrer todos los días no es nada corto. Caminar hacia mi casa por el bosque es muy agradable, me ayuda a desconectarme del mundo y a pensar.
De camino a casa, tomo un atajo que lleva a un lugar que encontré por accidente cuando era más pequeña. Es un lugar lleno de flores cerca de la laguna, a veces me siento ahí a contemplar la belleza del lago y a los cisnes que nadan. Me quedo ahí solo unos minutos, ya que mi madre se alarma si no llego a tiempo. Casi llegaba a casa cuando a lo lejos vi a un venado, a pesar de llevar dieciséis años viviendo en el bosque, nunca había visto uno tan cerca de casa. Lo quedé mirando por unos segundos, hasta que me vio y salió corriendo, no sé porqué se fue tan horrorizado si había tratado de no moverme ni respirar.
Luego de veinte minutos caminado, llegué. Mi madre Martha estaba en su jardín, como siempre.
—¡Hija! al fín llegaste ¡ya me estaba asustando! ¡te demoraste diez minutos más de lo que sueles hacer!
—Mamá, siempre tan exagerada —dije riendo— ¿Dónde está papá?
—Está en el cobertizo, cazó algo para los invitados de esta noche.
—¿Invitados? ¿Qué invitados? —dije confundida.
—Sí, unos amigos de tu padre vendrán a cenar esta noche ¿no te dijo nada?
—No, no tenía idea. —dije un tanto confundida.
—Bueno, iré a la cocina a preparar la ensalada, tu puedes ir a ayudar a tu padre.
Me dirigí al cobertizo para ayudar a mi padre como mi madre me dijo, llegando vi a mi padre, y en la mesa un gran jabalí, no se cómo a mi padre le pueden gustar esas cosas. La verdad es que nunca lo he probado, pero tampoco es que me apetezca.
—Así que tendremos invitados ¿y yo no sabía nada? —dije con los brazos cruzados.
—¡Hails! —dijo mi padre como diminutivo de mi nombre, Hayley —. Perdón por no haber dicho nada, es que he estado tan ocupado...
—Cazando —dijimos al mismo tiempo.
Mi padre ha sido un aficionado por la caza desde que tengo memoria, se la pasa el día hablando de caza y de cuanto quiere cazar a un venado que lleva semanas viendo, pero no puede.
—Bueno, sí, vendrán unos amigos de Noruega.
—¿Noruega? ¿El país donde naciste? —pregunté.
—Sí —dijo mi padre.
Mi padre nació en Noruega y vivió ahí hasta los veinticinco. Ahí conoció a mi madre, ya que ella viajó para conocer el país, pero se enamoraron y se vinieron a vivir a los Estados Unidos. Mi padre sabía un poco de inglés para ese entonces y cuando llego acá aprendió más, pero aún conservaba el acento.
—¿Amigos tuyos? ¿Cómo es que se acuerdan de ti? —pregunté.
—Auch, eso dolió Hails. Y sí, sí se acuerdan de mi. —dijo mi padre. —También vienen a conocerte.
—¿A mí?, ¿por qué? —pregunté extrañada.
—Porque eres mi hija y ellos mis amigos —respondió mi padre.
—Okay, me iré a vestir para la cena.
—Bueno, nos vemos más tarde.
Subí a mi habitación, tiré mi bolso a la cama, me saque los zapatos y la ropa, fui al baño y me metí a la ducha. Luego de la ducha fui al closet para elegir que me pondría, al final me decidí por un vestido blanco con unos zapatos bajos, no me puse maquillaje ya que no pensé que fuera a ser una cena importante. Luego de diez minutos mi madre me llamó.
—¡Hayley! ¡Baja, los invitados ya llegaron! —gritó mamá.
Bajé lo mas rápido que pude, en la puerta habían dos hombres, uno de ellos venia con una mujer que parecía ser su esposa y al lado de ella un chico que aparentaba dieciocho años, los cuatro lucían pálidos pero supuse que era porque vivían en Noruega. Luego uno de ellos hablo.
—Isak ¡tanto tiempo! —dijo el hombre que no venía acompañado.
—Jonas, ¿qué tal tu vida? —preguntó mi padre.
—Bien, bien ¿y la tuya? —dijo Jonas con una sonrisa en su rostro.
—¡Muy bien! —dijo dirigiéndose a Jonas. —¿y tu, Chris? —dijo dirigiéndose al hombre acompañado de la mujer y su hijo.
—Bien —respondió un tanto serio —. Estos son William, mi hijo, y mi esposa, Noora.
—Mucho gusto —dijeron mis padres a Noora y William, con una sonrisa en sus rostros.
—Pasen al salón, está todo listo para la cena. Hija, ¿por qué no le muestras la casa a William mientras sirvo la cena? —dijo mi madre con un tono amable.
La idea no me causó risa, porque como dije antes, no soy una persona muy sociable, pero acepté de todas maneras.
—Está bien —le dije y empecé a caminar por el pasillo —. Bueno... este es el taller de mi madre —Le dije a William enseñándole la habitación.
—Ella ama las flores, por eso la mayoría de sus pinturas son sobre flores —dije con un tono de obviedad.
—Mhm... lo noté —dijo William.
Hubo un silencio incómodo así que decidí romperlo.
—Y ¿qué tal es la vida en Noruega? supe que es muy fría en invier...
Me vi interrumpida por William, cuando este tomó mi brazo con brusquedad llevándome hacia la pared.
—¡Hey! ¡¿Qué te pasa?! —Le grité.
—¡Shhh! —dijo tapándome la boca con sus manos—¡No grites! —miró hacia el pasillo y cerró la puerta.
—Tus padres no te han dicho toda la verdad —dijo en un susurro.
—¿Qué? ¿De qué hablas? —dije alarmada.
—Pregúntales de dónde vienes y quiénes son tus verdaderos padres —susurró.
—¡¿De qué hablas?! ¡¿Estás loco?! ¡Ni siquiera me conoces! —grité.
—Claro que te conozco, todos lo hacemos. Sólo haz lo que te digo, te necesitamos.
Diciendo eso abrió la puerta del taller y salió dejándome sola en la habitación. Estaba asustada y confundida, lo dijo con una seriedad que parecía que estuviese hablando en serio, ¿De qué hablaba?, ¿mi origen?, ¿mis padres?, ¿era adoptada?, y ¿quiénes me necesitaban?
***
Bueno hola chicos y chicas esta es mi primera historia D:, así que no me juzguen, hago esto como un pasatiempo. Nunca he creado una historia, así que no sé si luego de este capítulo se me acaban las ideas (espero que no) o cada cuando tiempo subiré capítulo. Espero que les guste y si quieren apoyarme votando estaría muy agradecida, bueno bye <3
(en la galería una foto de Hayley)
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HIDDEN
VampireHayley es una chica de dieciséis años que vive en el bosque y no tiene amigos. Llevaba una vida bastante normal, pero un día, su tranquilidad se ve afectada por una visita que sus padres esperaban. Lo que la lleva a cuestionarse ¿Quién es? ¿De dónd...
