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Un dia como ayer

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Solo vivo realmente en mis sueños, en ellos me siento libre, puedo correr por largas praderas y siento que puedo volar si así lo deseo, puedo ver el sol en el horizonte y una casa hermosa, es la casa que siempre he querido.

Escuché un golpe muy fuerte.

Mi reloj ha caído al piso y no deja de sonar.
Ay!, Pero si es lo que siempre pasa!
Me levanté igual que ayer, aburrido de mi mismo, en mi mente solo hay sonido blanco y no logro entender por qué razón todos mis días son iguales.

Son las 4:30 de la mañana, y aún no se si tomaré el mismo tren que ayer. Me dirigí hacia la puerta de mi cuarto de baño con mis ojeras, la cara de vagabundo no me la quita ni el jabón.
Otra sorpresa más!! No hay jabón en la repisa, ahh!, Que más da, igual ni me quería bañar.
Salí del cuarto de baño y me dirigí hacia el balcón de mi departamento el cual estaba en el centro de la ciudad, un viejo me lo había alquilado hace mucho tiempo, recuerdo como si hubiera pasado hace menos de un mes, creo que es porque en realidad si fue así. Desde allí pude darme cuenta lo contaminada que estaba la ciudad, pude observar a lo lejos el río, estaba sucio y se tornaba de un color muy oscuro. Por la orilla de este pasaba uno de los primeros trenes del metro hacia el sur, llevaba pocas personas dentro de él, me pregunté si todas esas personas tienen una vida tan común como la mía, fue extraño porque dentro de uno de los vagones creí ver a una persona diferente a todas, tenía algo atrás en su espalda, no le di mucha importancia a eso y miré hacia otro sitio.

Fuí a la cocina y preparé mi desayuno, no fue la gran cosa, una tostada con un poco de mantequilla y una tasa de café, me senté en el balcón a comer y a observar el amanecer, no fue nada del otro mundo, las nubes se posaron en el lugar donde se da el alba y solo pude observar como la ciudad tomaba un color grisáceo a medida que "salía el sol".

Dejé los platos en el fregadero y corrí a vestirme para ir a trabajar. ya era tarde, salí del edificio, la estación del metro estaba a pocas cuadras, había mucha gente y no me había percatado de la hora. aahhh! Es cierto! Es hora punta y el metro está a estallar. Esta era mi menor preocupación ya que era mi rutina de todos los días, miré a la punta de un edificio y creí ver un tipo de ave gigante, creo que fue solo un espejismo, o el sueño me había afectado y estaba alucinando, ya llegaba el tren, me olvidé de lo que acababa de ver y me subí al vagón junto con toda multitud. Como todos los días...

Monotonía Llena De Plumas - David MartínezStories to obsess over. Discover now