Prólogo

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El mundo a cambiado mucho.

Las personas ya no saben a ciencia cierta si están enamorados o es algo más superficial.

¿Por qué? Dejenme iluminarlos.

Estamos enfermos. El mundo está enfermo. No yo, claro.

Hace años (muchos más de los que realmente dicen), se ha esparcido una enfermedad mundialmente conocida como: Inveniam.

Me explico.

Cuando estabas en clase, seguro te enseñaron sobre la ley de atracción y cómo emana del centro de la tierra y funciona sobre nuestros cuerpos, atrayendonos hacía él. Comúnmente conocida como gravedad.

Bueno, la enfermedad es lo mismo.

Las células se distorsionan tanto que causan un desencadenante de dolores físicos. Es tal el dolor que puede llevar a la locura, e incluso a la muerte, si no es tratada a tiempo.

Con solo tres décadas de estudios, la cura ha sido testeada, aprobada y aceptada. Y con ella, nació una "separación de clases", por así decirlo.

¿Cuál es la cura? Simple. Una pareja.

Yo nací con la suerte de no padecer la enfermedad. Por lo cual, cuento con dos opciones en lo que respecta a mi futuro.

Puedo pasar el resto de mi vida encadenada a alguien con el que estoy predestinada a estar. O bien, esta persona no aparece y puedo elegir libremente entre las personas sanas.

Como mensioné anteriormente, estamos separados. Literalmente.

Las personas que nacemos sin la enfermedad, como mis padres y yo, vivimos en una colonia rodeada de un muro gigante de concreto. Sí, eso mismo.

¿Alguna vez has oído del Muro de Berlín? Esto es peor.

La gente que sí nace con la enfermedad, es vista como si fueran leprosos y no hay nada más lejano que eso. No es contagioso, solo genético.

Cuando a uno de nosotros se nos asigna una pareja con la enfermedad, estamos destinados a estar con esa persona por el resto de nuestras vidas. No hay punto de discusión. Es como una ley moral. Y es por esa razón, que la gente ya no distingue cuando está enamorada de verdad. No saben si es amor o costumbre. Nos acostumbramos a ser la cura de la otra persona, nos encariñamos y olvidamos pensar que tal vez haya otra opción para nosotros.

¿Cómo funciona la cura? Bueno, eso es fácil de explicar.

Cuando la enfermedad se desarrolla en la superficie corporal, las células comienza a morir debido a la falta de atracción. Funcionamos como un imán.

Un imán consta de dos polos, denominados polo norte y polo sur. Los polos iguales se repelen y los polos distintos se atraen. No existen polos aislados y, por lo tanto, si un imán se rompe en dos partes, se forman dos nuevos imanes, cada uno con su polo norte y su polo sur. Aunque la fuerza de atracción del imán disminuye. En nosotros, es lo mismo.

Bueno, casi.

En nuestro caso, somos un imán más complejo.

Nacemos siendo el polo norte o polo sur de otra persona. Cuando se detecta a nuestra contraparte mediante el sistema de elección genética computarizada, nos juntámos y formamos un todo. Un imán completo.

Si nos separamos, la enfermedad vuelve no solo empeorando el estado y más avanzada, sino que también conduce irrefutablemente a la muerte de la persona afectada.

Una mierda.

Ha sido así durante tanto tiempo, que el mundo dejó de creer que en tiempos pasados, era distinto.

Nadie imaginó que llegaría el día en el que se presentará nuevamente la teoria de Caos.

Estoy a punto de cumplir 18 años, la mayoría de edad, y aún no han encontrado a nadie que tenga que curar. Si tengo suerte, nunca la encontrarán y podré hacer mi vida  tranquilamente dentro del muro.

Pero como mi madre dice, soy especial y nada de lo que haga lo va a cambiar. Ella se aseguró de ello cuando decidió poner mi nombre.

Destiny.

Tengo un destino escrito.

O eso es lo que creía.

INVENIAMWhere stories live. Discover now