Hoy estaba sintiéndome sexy, muy sexy y bendecida por los dioses del Olimpo.
¿Por qué?
Honestamente no tenía la menor idea pero ese había sido mi estado de ánimo desde que puse un pie fuera de la cama, cosa qué pasa muy raramente.
Agarre el esmalte o pinta uñas rojo, me encantaba que mis uñas combinarán con mi estado de ánimo y muchos de mis amigos ya se habían percatado de aquello.
Hoy sería un día largo, mi primer día de universidad, de vuelta a la rutina y el comienzo de un segundo año lleno de aventuras y emociones.
La universidad de Florida siempre había sido mi sueño y este sería mi segundo año viviendo ese sueño que se había hecho tan real.
-Kramer- escuche a alguien decir desde la habitación contigua.
-Hey Crawford, buenos días.
Mi novio había tenido como costumbre llamarme por mi apellido, desde que nos conocimos en el primer año de nuestra carrera.
El era todo lo que siempre había soñado. Un hombre tres años mayor que se había tomado sus años para volver a la rutina escolar, sus ojos eran azul cielo y su cabello era color caoba. Sus lunares en el cuello eran lo más provocativo y sensual que tenía, pero lo mejor era el cuerpo y aura de bailarín que desprendía de el.
Aunque era obvio que la mejor parte de salir con un bailarín era tener sexo con uno. Dos bailarines flexibles teniendo sexo era toda una aventura.
-Días, Catherine- beso mis labios y se dirigió a la cocina.
-Mike, llegaremos tarde si no salimos ya- exclamé un poco exasperada, tratando de arreglar mi no tan corta cabellera.
-Adelántate si quieres, tienes el desayuno en el bolso y te veré en el estudio.
Suspiré enternecida.
-Gracias por preocuparte Mickey, te quiero.
Su risa lleno todo la cocina antes de cerrar la puerta y escuchar como murmuraba "Mickey" con un tono burlón.
***
Estaba caminando por los pasillos al aire libre, el clima estaba caluroso y húmedo, lo que hacía que mi vestido se adhiriera aún más a mi piel bronceada naturalmente.
-Hey ojitos, long time no see-
Corrí al escuchar esa voz tan conocida para mi, parecía una loca que había visto Nutella gratis al final del pasillo.
-BENNETT- grite entre abrazos y besos depositados en su mejilla llena de pecas- te extrañé tanto.
-Y yo a ti mis ojos grises, es increíble estar de vuelta.
-Como te fue en California?- pregunte emocionada antes de susurrar- con Jake...
-¡Ay querida! Lo único que te dire es que tener sexo en la playa frente a todos fue lo menos arriesgado que hicimos.
Ahogue un grito y tape mi boca con asombro. Bennett era mi polo apuesto, tan valiente y arriesgado, lo único que teníamos en común era que siempre hablábamos de hombres durante las pijamadas, eso y que su sentido de la moda era súper desarrollado.
-Te contare los detalles jugosos después de clases- dijo batiendo su mano, restándole importancia- Aquí lo importante es que encontré un amigo europeo que se muere por conocer a una sexy latina como tú.
Alcé mi dedo para tapar sus labios mientras colocaba la otra mano sobre mi casillero.
-De descendencia latina y tengo novio Bennett, lo sabes desde hace mucho.
Estaba cansada del mismo tema, mi mejor amigo odiaba a mi novio desde hace 3 años y nunca había tenido una razón válida o coherente.
Abrí mi casillero y saque mis libros más la ropa de ballet.
-Te agradecería que dejaras de intentar antes de que le diga a Jake que tienes hemorroides.
Escuche como se reía como era de esperarse.
-Espero que nuestra discusión no afecte lo sexy que debes sentirte hoy- señaló mis uñas- Y sabes que no tengo hemorroides...-susurró con desprecio.
Cerré con fuerza el casillero y me aleje con paso decidido mientras mi cabeza latía con todas sus fuerzas.
Gracias Bennett. Gracias "mejor amigo"
***
-Jenifer Ringer tuvo desórdenes alimenticios debido a la temprana edad en la que comenzó en el mundo del ballet. A los 16 años ya era bailarina principal en el Ballet de Nueva York, una de las más prestigiosas academias de baile.
Por eso, su primer trabajo es investigar que factores influyeron en su salud además de su temprano comienzo y por qué es importante tener confianza en sí mismo fuera y en el escenario.-
La campana sonó después de 90 minutos de psicología especial para las bailarinas, materia que no sabía que existía hasta que vi mi horario de clases.
Apenas salí del salón de clases, unos brazos me envolvieron y estrujaron hasta que mis pulmones le pedían auxilio a Jace Herondale y su estela mágica.
-Jake ya basta- grite sofocada.
Jake se separó de mi apenado, dejándome ver sus ojos miel llenos de alegría al ver los míos gris pálido y al encontrarse al lado del amor de su vida de ojos azules, el cínico de Bennett.
Otros brazos rodearon mi cintura, unos femeninos que no había extrañado tanto debido a sus visitas "sorpresa" durante el verano.
-Jess- gire mi cuerpo y la estruje con fuerza- Cómo estás?- señale su vientre poco notorio.
Jessica estaba a punto de terminar la universidad, este era su último año. Tenía casi 24 y se había comprometido con su novio Walt hace unos meses luego de enterarse de la pequeña vida que crecía dentro de ella.
-Más feliz que nunca- respondió con una sonrisa radiante.
Suspiré al ver que todos mis amigos estaban ahí conmigo, solo faltaba Mike para que mi corazón saltara de alegría.
-Cat, hay alguien que quiere conocerte...
Aparte mi rostro del de Jess para enfrentar la mirada burlona e inocente de Bennett, este si que era la definición de mejor amigo. Pero uno cruel.
-Te presento a mi amigo que conocí en California, Ethan.
Así como así, mi amigo se corrió a un lado, dejando al descubierto una silueta alta y musculosa de cabello dorado y tez dorada haciendo contraste con sus ojos marrón oscuro.
Mis manos se paralizaron y sentí que había cometido un error.
¿Rojo, sexy? Más bien tenía que quitarme la pintura y aplicar una negra.
Hoy no era mi día.
YOU ARE READING
Mintiendo
Romance¿Es el ocultar una mentira algo que se puede perdonar? ¿Es el fingir una mentira algo que se puede superar? Desde hace años mi vida se ha basado en mentiras, fantasías creadas para hacerme "sentir bien" pero llega un momento en el que todo se derrum...
