-Vamos Lucía, despierta, tenemos que coger el avión.- Me dijo mi madre despertándome.
Hoy nos íbamos a Argentina, no me quería ir, adoraba con toda mi alma España, pero la vida es así.
Me levanté de la cama y fui hacia la cocina con mi madre, allí se encontraba ya mi padre y desayunamos. El avión salía a las 12:00 y eran las 10:00, pero íbamos a salir de casa a las 10:30 para llegar con tiempo, ya que allí también me esperaban mis amigas para despedirme.
Fui a mi cuarto a vestirme, no me iba a poner elegante para coger un avión al que no me quería subir, así que me puse unos shorts vaqueros y una camiseta blanca básica. Me recogí el pelo en una coleta alta, como a mi me gustaba, cogimos cada uno nuestras maletas y nos montamos en el coche.
Durante el camino hacia el aeropuerto me quedé mirando por la ventana las preciosas calles de mi ciudad, Madrid, ya no las vería tan seguido como antes.
Llegamos al aeropuerto a las 11:00 y ahí estaban mis dos mejores amigas, Marta y Laura. Fui a abrazarlas y la gente se nos quedó mirando, parecía que no nos veíamos desde hace años y nos vimos el día anterior, pero nos daba igual, sabíamos que íbamos a estar mucho tiempo sin vernos.
-Te vamos a echar mucho de menos Lucía.- Dijo Laura con mucha tristeza.
-Y yo a vosotras.- Dije esta vez yo.
Nos sentamos en un banco que había en el aeropuerto y estuvimos hablando de todo un poco, lo último de lo que íbamos a hablar es del momento de la despedida, ninguna queríamos hablar de eso, aunque se iba acercando el momento. Me dijeron que mis demás amigos no habían podido venir, ya que ese día había clases a esa misma hora, aunque ellas habían faltado solo para despedirme.
Al rato, sonó por el altavoz del aeropuerto que los pasajeros con destino a Argentina teníamos que ir ya al avión. En ese momento se me llenaron los ojos de lágrimas y mis amigas me abrazaron.
-No será lo mismo sin ti,cielo.- Habló Marta, que estaba igual que yo, con igual o incluso más lágrimas que yo en los ojos.
Después de eso, mi padre me avisó para que suba ya al avión. Les di el último beso en la mejilla a mis amigas y subimos al avión, me limpié las lágrimas de momentos antes.
Me tocó sentarme al lado de la ventanilla, y a lo lejos vi a mis amigas, que ya se iban. De inmediato giré la cabeza al lado contrario, no quería ponerme a llorar otra vez.
El avión despegó y yo no tenía miedo, ya había viajado en avión varias veces a lo largo de mis 18 años. El viaje duraba 12 horas aproximadamente, y opté por terminar de leer un libro y luego me dormí.
12 horas después...
-Vamos Lucía, despierta.- Oí a mi madre llamarme.
Ya habíamos llegado a Córdoba, Argentina. Bajamos del avión y recogimos nuestras maletas, mientras que mi padre llamaba a un taxi para que nos llevara a nuestra nueva casa.
Al rato llegó y no subimos, no sin antes dejar las maletas en el maletero, nuestra casa estaba a 15 minutos en coche y me tiré todo el camino con el móvil.
Llegamos a nuestra casa, no era ni muy grande, ni muy chica, pero era perfecta para nosotros. Entramos y la casa ya estaba amueblada completamente, ya que mis padres la compraron así, ya que la casa, anteriormente era de un amigo de mi padre que vivía aquí.
Subí a mi cuarto, era bonito, tenia las paredes pintadas en un azul celeste precioso, pero el cuarto en general estaba un poco soso, ya lo iría poniendo a mi gusto.
Lo primero que hice fue poner toda mi ropa en los armarios, había dos así que en uno puse la ropa de verano y en la otra la de invierno. Tenía bastante ropa, tardé como una hora y media en organizar los armarios.
Eran las 22:00 cuando terminé y mis padres me llamaron para cenar. Bajé y había pizza, genial. Cenamos viendo la televisión.
Cuando terminamos todos eran las 22:30, llevé los platos a la cocina y los fregué. Estaba cansada por el viaje, así que me fui a mi cuarto y me puse mi pijama.
Mañana tenía colegio y eran las 23:30, así que me tumbé en mi cama y estuve mirando mi móvil hasta las 00:00. Cerré los ojos y me intenté dormir, pero no podía, estaba muy nerviosa porque no sabía como serían mis compañeros, si haría amigos, si le caería bien a la gente... pero al fin pude dormirme.
Al día siguiente...
Sonó el maldito despertador a las 7:00, como iba a sonar todos los días de lunes a viernes. Me levanté de la cama y me metí en el baño. Me di una ducha de agua caliente, sin prisa ninguna.
Al salir, me sequé el pelo con el secador, me lo peiné y me lo dejé suelto. Me vestí con unos pantalones vaqueros largos, una camiseta color salmón y mi chaqueta de cuero.
Bajé al salón y mi madre ya estaba en la mesa esperándome con el desayuno hecho, me senté y desayunamos las dos juntas hablando como todas las mañanas.
Ya solo faltaban 15 minutos para que empiece el instituto y mi madre me llevó en mi primer día, ya que yo no conocía bien la ruta como para irme sola.
Llegamos al instituto y yo salí del coche con mi mochila, mi madre se fue y yo entré.
Un grupo de chicos bastante monos se me quedaron mirando, pero se notaba a kilómetros que eran unos chulos. Uno de ellos, que tenía el pelo oscuro y los ojos claros se me acercó a mi y me habló.
[Nota: soy española y no me sale para nada bien el acento argentino, así que lo pondré como se habla aquí en España]
-Hola bonita, eres nueva por lo que veo, ¿o me equivoco?- Me dijo poniendo una mano en la pared arrinconándome.
-Pues sí, soy nueva, ¿te apartas por favor?- Dije yo esta vez, poniendo mi mano en su pecho y apartándole.
Me cogió y me pegó completamente a la pared y sin dejarme escapatoria.
-Pero bueno, ¿por qué tanta prisa?- Dijo acercando sus labios a los míos y le metí un bofetón.
Yo no dije nada y me fui hacia mi clase.
-¡Te vas a arrepentir!- Me gritó aquel chico pero yo seguí mi camino.
¿Qué les a parecido el primer capítulo? Espero que les guste mucho y no se olviden de votar ♥.
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You do not know how much I hate you || Paulo Dybala.
FanfictionUna chica llamada Lucía, que vivía en España junto a su familia, se tuvo que mudar a Argentina, allí conocerá a un chico, y se odiarán mutuamente.
