Una vez, alguien que juró quererme se llevó parte de mi alma consigo al marchar de mi vida. Dándose cuenta de que era injusto no darme nada a cambio, insistió en grabar en mi corazón nuestros recuerdos. Hoy en día, aún escribo sobre ellos. Son como una maldición que se suma al abrumador peso de la existencia.
