Me encuentro en un lugar que nunca jamás había visto. El cuarto luce tétrico y con la sensación de que es seguro a la vez. No hay puertas y ni tampoco una salida. En frente de mi hay un hombre de hombros anchos y delgado, vistiendo completamente de negro. A pesar de querer mirar hacia sus ojos, no puedo lograrlo. Por más que lo intento, no lo consigo. Mi subconsciencia queda pasmada por tal hecho. Mirando directamente a sus clavículas de repente una luz destella detrás de los hombros del hombre, pensando de alguna manera que se trata de mi muerte. Mirando más halla de él, la luz se vuelve cegadora en cada segundo. Entrecerrando los ojos evitando con mis pestañas que la intensa luz me lastime las retinas, lo que veo es más que imposible.
A pesar de estar atrapados en un cuarto de cuatro paredes, me doy cuenta de que no solo es una luz, sino, de dos especies de reflectores que se proyectan sobre de nosotros, provenientes de un automóvil; uno que viene a una alta velocidad hacia nosotros. El hombre delgado toma mis hombros entre sus grandes y frías manos, preguntándome si me está mirando desde arriba con el ceño fruncido como lo hago yo desde abajo o si simplemente había algo más halla de su cuello. La distracción me ayuda a calmar los nervios que siento ahora, pero no pasa mucho y la inquietud se vuelve mi amiga. Sé que el automóvil está a segundos de impactar contra nosotros y espero la fatalidad. Puedo escuchar el rugido del motor a toda marcha viniendo directamente hacia nosotros, pero nada.
Miro a través de uno de sus hombros y me doy cuenta que luz de pronto se ha desvanecido y el automóvil que tenía a sus espaldas ha desaparecido en un parpadear. El hombre me sacude con delicadeza y trató una vez más mirar directo hacia sus globos oculares, los cuales no hay. No existen.
Debería sentir miedo o inquietud, no estaba segura si este hombre tenia un rostro o una cabeza. Un aire frío sopla sobre mi boca y de a poco a poco un mentón fuerte se empieza a dibujar, seguida de uno barbilla semi puntiaguda. Unos labios tan pálidos como el mármol se abren paso y hasta ahí. Labios atractivos se ensanchan con una sonrisa y creo que desde un principio no soy capaz de respirar.
Creo que en definitiva estoy muerta.
Mis mejillas arden como el fuego y mi cuerpo espera con anticipación, como si algo estuviera a punto de acontecer. Su dedos largos toman mi mejilla con sutileza, como un ligero roce de pluma. Lo poco que se puede ver de su rostro se acerca hacia la mía y mis ojos se entrecierran. Los centímetros se hacen cada vez más cortos y luego su boca toca la mía. Todo tan rápido, que me toma tiempo en reaccionar que me está besando.
Cierro los ojos por completo.
El beso inocente que estamos compartiendo, sigue ruborizando en un tono rosa mis mejillas. Su boca fría se derrite con la mía caliente. Fuego y hielo se fusionan en uno, y una danza alegre hace bailar y retumbar mi corazón. Mis ojos se abren un poco y miran lo que se puede ver de él, piel pálida y lisa. La luz a sus espaldas nuevamente vuelve aparecer y su boca se desprende de la mía. Su transformación vuelve activarse como tinta y es fascinante. Incapaz de apartar mi mirada de su boca ahora roja como la sangre, su lengua lame lo poco que hay de nosotros. Mis pulmones arden por no respirar del todo bien y empiezan a trabajar. Respiro hondo, rescatando un deje de una esencia tan rica que hace mi boca salivar. Nariz, pómulos y unos ojos color plateados. Orejas a los costados de su cabeza, pestañas, cejas, frente y cabello blanco y largo. El sonido de una bocina ensordecen mis oídos y luego el automóvil que minutos atrás había desaparecido, se proyecta contra nosotros. Su cuerpo es partido en dos mientras que yo soy impactada contra la pared de mis espaldas. Un grito desgarrador de miedo surge desde lo más profundo de mi, abriéndose paso de mi garganta y silencio es lo que sale de mi boca. Sus brazos débiles me abrazan como brasas y empiezo a llorar por él. Nunca lo volveré a ver, es lo que se me cruza por la mente. Mi vista se nubla y a penas logro verlo. Mi corazón duele y es tanto el dolor que siento en el momento, que todo a mi alrededor desaparece. Y luego un susurro:
— Volveré por ti.
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Entre sueños y relatos
RandomPensamientos al azar y sueños los cuales tengo que escribir, historias que contar y textos cortos que compartir. Adéntrate a mis aleatorios cuentos, estos vienen y se van, pueden ser solo mero letras o algo mucho más.
