capítulo 1

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Y aquí estaba yo, frente a una enorme mesa con mis padres al lado y el señor Balta frente a mi, esperando.

-Tranquila Oli- dice mi padre en un susurro y tomándome la mano -todo va a salir bien-

-lo sé padre- le respondo apretando un poco más su mano.

El señor Balta sigue sumergido en su teléfono cuando de pronto nos mira -lo lamento mucho, pero mi hijo no podrá venir, aún así yo te llevaré a su casa-

-Pero la boda será en dos semanas, no es necesario que vaya- me apresuré a decir.

-¿tu padre no te lo dijo? Vivirás con el mientras se hacen los preparativos- dijo el señor Balta serio.

Sus ojos café oscuro imponían mucho y aún que no parecía enojado cada palabra que salía de su boca era como una advertencia.

-nosotros la podemos llevar- intervino mi padre.

-Pero...- traté de decir algo.

-De acuerdo pero uno de mis guarda espaldas los llevará- accedió el señor Balta

....
Durante todo el trayecto, mi padre me sostuvo la mano; el siempre fue mi todo y ahora me sentía vendida, defraudada, pero no quería guardarle odio ni rencor.

Mi padre se acercó a mí y me dio un beso en la coronilla como despedida -cualquier cosa nos llamas- decía mientras me miraba a los ojos llorosos, me abrazó por última vez. acentí y vi como salían del departamento.

Me volteé y mis ojos observaron todo el lugar, era grande, elegante, la mayor parte de los muebles eran en blanco con negro, un poco sin vida para mí gusto. No era un lugar acogedor

Me senté en uno de los sillones y esperé a que llegara

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Me senté en uno de los sillones y esperé a que llegara. No quería revisar sus cosas, preferí esperar.

Vaya, mi vida había cambiado en tansolo unas horas. Hace 4 horas yo estaba en la capilla de  convento con un velo delgado y el uniforme de novicia. Hace tansolo 4 horas yo estaba decidida a ser una religiosa pero eso cambió cuando llegó la madre superiora y pidió que la siguiera, ahí me encontré con mi padre, el hombre que más amaba después de Dios y que estaba metido en el más grande de los problemas, unos problemas que de ahora en adelante yo tendría que cargar.

Desperté de mi ensoñación al escuchar la chapa de la puerta girarse, por ella entró un hombre alto. me puse en alerta de inmediato. Cerró la puerta y sus ojos se posaron sobre los mios.

-Tu debes ser Olivia- dijo con una voz profunda. Se acercó a la sala y se puso en cuclillas frente a mi, se aflojó la corbata sin dejar de mirarme.

Era atractivo de ojos cafés, muy intensos al igual que los de su padre, cabello corto, con una barba de unos cuantos días pero bien cuidada, su traje se estiraba por la presión que ejercían sus músculos al estar en esa posición y sus manos grandes que se posaban sobre sus rodillas me intimidan de cierta forma.

Era atractivo de ojos cafés, muy intensos al igual que los de su padre, cabello corto, con una barba de unos cuantos días pero bien cuidada, su traje se estiraba por la presión que ejercían sus músculos al estar en esa posición y sus manos grandes...

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-si- contesté a su pregunta con un hilo de voz.

-Yo soy Alexander- extendió su mano hacia mi, la tomé y me di cuenta que mi mano era apenas una cuarta parte de la suya.
-Disculpa por llegar tarde, tenía algunas cosas que resolver y más ahora que me voy a casar- dijo con sarcasmo y una hermosa sonrisa se formó en sus labios.

Mi corazón dio un vuelco furioso -no se preocupe- dije con nerviosismo.

-¿Ya tomaste algo?- se puso de pie

-No, lo esperaba a usted- respondí mirando hacia arriba. Ahora que estaba frente a mi podía ver que era más alto de lo que creia, le calculaba 1.90 o más. Yo era bastante bajita con 1.65 era la más baja de la familia.

-Deacuerdo- dijo haciendo una señal para que lo siguiera -¿ya cenaste?-

-No, acabo de llegar- señaló una de las sillas del comedor y fui a sentarme

-¿enserio?- Preguntó serio -son más de las siete-

Me sorprendí, ni siquiera me había dado cuenta de la hora -no, yo... No me había dado cuenta, se me pasó el tiempo volando- dije nerviosa

Me miró a los ojos -ya veo- me incomodaba su mirada -pediré algo de comer, ¿quieres algo en específico?-

-No, cualquier cosa está bien-
Salió de la cocina y fue a la sala tomó el teléfono y marcó un número, después de unos instantes regresó

-Listo, lo siento yo no hago de comer, antes de que eso pase, me como mi propio pie- dijo con una sonrisa y a mi se me escapó la risa. -soy pésimo cocinando-

-No se preocupe- dije aún con un poco de risa. Se sentó a mi lado y me miró a los ojos, no sabía que veía en ellos pero parecía facinado.

Así nos quedamos por largo tiempo hasta que sonó el timbre, agradecí que así fuera porque ya no podía sostenerle la mirada. Se levantó y fue a atender.

-Aqui está- dijo poniendo sobre la mesa un caja de pizza
Comimos y después me mostró todo el departamento y la habitación en la que dormiría durante este tiempo. Ya estando dentro me desvestí y fui a darme un baño.

...

Estaba por quedarme dormida cuando de pronto escuché algunos golpes sobre la pared. Decidí levantarme  y ver que era. Llegué hasta el pasillo y me dirigí a la habitación de Alexander para avisarle del ruido, pero me di cuenta que el sonido provenía de su cuarto. Me acerqué más y pegué la oreja a la puerta. Mi estómago se revolvió y el corazón se me agitó al escuchar...

Corazón ValienteWhere stories live. Discover now