A Vicky Walsh
Un zarpazo de gaviota enfurecida,
una estampida de flores blindadas
golpearon tus sienes de leona acorralada.
Y allí tu vida condensada
en una gota marina
cayendo al desierto.
La imagen de tu padre llamándote,
de tu pequeña hija jugando en el cuarto
acariciaron dulcemente tu alma.
"Todavía podemos florecer los desiertos"
pensó la guerrera,
mientras el acero buscaba
la dignidad de su ser.
¿Habrá un lugar manso de adobe y pan
para las guerreras de la Utopía?
Debería.
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El Despertar del Yaguareté
ŞiirPoemas de una América profunda. Sus raíces llegan al corazón de la tierra. Es un viaje por el laberinto de nuestros sueños y una esperanza latente.
