ya estaba en mi rutina, asistir a su casa cada domingo a beber té, y a comer sus deliciosos pasteles. nos sentábamos en la mesa, y traía rápidamente su caja con variedades extravagantes de té, cada vez probaba uno diferente pero, ya se agotaron mis opciones. esperaba que sus famosos calzones rotos aparecieran en la mesa para poder combinar el sabor del té con el de ese manjar de dioses. al fin y al cabo, ese era mi panorama cada domingo, venir a su hogar y ver su sonrisa, me dejaba tranquila. mi Abuela Blanca, seguiría viviendo por mí.
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microstories
Randomuna pequeña cantidad de palabras, que abarcan varios temas y tocan historias en particular; microcuentos en su máxima expresión
