Harto.

6 1 0
                                        

Para empezar... no sé por dónde empezar, han sucedido tantas cosas que mis recuerdos están confusos. Supongo que este es mi legado, el legado del porqué tomé esta decisión, el legado del porqué estoy harto.

Todo comienza cuando era apenas un niño, pero a pesar de eso, era muy diferente al resto. Viví gran parte de mi vida en un laboratorio de la CIA, siendo utilizado como un como un arma, siendo tratado y experimentado como un monstruo. No fui a la escuela como los chicos comunes, ni siquiera tenía contactos con ellos, lo único que sabía era que existía un mundo afuera, y eso sólo lo sabía gracias a la televisión que tenía en mi habitación, lo único que me permitía saber que pasaba en el mundo y ver lo bonito que podía ser estar del otro lado.

Me presento, mi nombre es David Brown, y yo, soy la puerta al inframundo. Sé que suena fuerte, e incluso algo loco, pero mamá murió cuando apenas me dio a luz, y papá notó que no era un chico normal, así que decidió tenerme como un arma para el gobierno.
El punto es que nací con una terrible maldición, porque a pesar de ser sólo un chico, nací con una entidad apegada a mí alma, él no me daña, ni daña a los demás, solamente está ahí, acompañándome siempre, cuidándome siempre.
Es por eso que siempre estoy en laboratorios en los cuales me hacen mover objetos con mi mente, leer mentes con tan sólo tocar a las personas, ver y conocer su pasado, poseer otros cuerpos, y eso lo logro gracias a Divad, mi entidad, mi otro yo.

Gracias a mí hasta ahora están creando un portal con el cual podamos tener contacto con el otro mundo, con el mundo espiritual.
Lo que ellos no saben ni comprenden es que se están metiendo con fuerzas que desconocen, puedo sentir la presión espiritual que hay en ese portal, y sé que una vez que lo habrán no sólo saldrán almas buenas, si no que también saldrán almas malas, entidades que jamás tuvieron forma física y querrán​ salir para apoderarse de cualquier cuerpo humano y destruir el mundo que conocemos.

Hoy, hoy es un gran día, porque hoy es el día en el que me cansé de estar harto de este lugar, hoy es el día en el que decido escapar de aquí, dejando de lado mi padre, dejando de lado a este mundo que he conocido desde que nací.
Hoy... es el gran día, hoy es el día del escape.

Sabía bien que no iba a ser fácil, todo el laboratorio entero estaba plagado de científicos y agentes de la CIA, si escapaba, debía que ser sigiloso, debía huir sin hacer el menor daño posible, así que aquí es cuando Divad entra en acción;
-Divad, necesito que distraigas al hombre de las cámaras de vigilancia, mientras yo intento poseer al portero de mi habitación-.
Dije como si Divad fuera a contestarme, y aunque lo parezca no estoy loco, él me entiende a mi, y yo lo entiendo a él. Dejando eso de lado, fue dicho y hecho, Divad se encargó del guardia haciendo interferencia en las cámaras y yo poseí al portero para que abra la puerta de mi habitación​, pero no conté con que el hombre de las cámaras de vigilancia haga sonar las alarmas, por lo que en lo que me encuentro huyendo, 8 hombres salen tras de mí para que me detenga.
Aún así corrí, corrí y corrí como si no hubiese un mañana, hasta que llegaron más hombres por delante, y entre todos me acorralaron.
-¡No queremos hacerte daño, David! ¡Lo mejor para todos es que vuelvas a tu habitación!-Me dijo un agente, el mano derecha de mi padre.
-No, no pienso volver a esa prisión, no de nuevo, George.-Dije, furiosamente.-No quiero hacerles daño, así que es mejor que me dejen ir.-
En lo que dije eso, Divad ya estaba enojado, lo que ocasionó interferencia con la luz, y lo que ocasionó que varios de ellos se asustaran. En cuanto se asustaron un hombre levantó su arma para apuntarme, y Divad, sin pensarlo dos veces, quebró su brazo.
-¡Ah, mi brazo! ¡Disparen!-Gritó.
-¡Divad, no!-Grité, sabiendo que era lo que se venía.
En eso Divad creó un campo de fuerza para protegerme del tiroteo, y en eso, cuando creí que ya no tenía otra oportunidad, cuando creí que era el final, se escucha una voz.
-Bajen las armas.-
-Si señor.-Dijeron todos mientras se ponían de rodillas ante el hombre que se acercaba.
-David, ¿por qué volver a intentar huir? Sabes que eres el elegido para abrir la puerta al inframundo, para volver a ver a tu madre, para que todos saber que hay más allá de este mundo.
-Lo siento papá, pero ya me cansé, me cansé de esto, ¡me cansé de que me veas como un arma y no como un hijo!-Grité mientras me enfurecía.
-David...-Dijo papá, preocupado.-Tranquizate, sólo estás estresado...-
-¡SÓLO DÉJAME!-Y en ese grito de furia absoluta, hice volar y herí a cada hombre que me rodeó, la explosión fue tan grande que hizo un agujero en el muro, y me dio la chance para huir.
Cuando las cosas se calmaron un poco, entre alarmas de seguridad y de incendios se levantó mi padre, herido, y lo único que pudo decir, fue que lo sucedido fue "hermoso".

Por primera vez estaba del otro lado, yo, un niño de 14 años de edad. Y sentí por primera vez la brisa del viento corriendo por mis mejillas, por primera vez sentí libertad, así que huí a la ciudad, y así, fue como comenzó todo.

Mientras yo escapaba hacia la cuidad, un jefe de policía estaba en un gran problema, y yo sin saber terminaría metido en ese lío, en ese gran, gran lío.

Not completely strange.Where stories live. Discover now