Él estaba ahí, mirando la pantalla de su celular, en medio del vagos del metro, no se movía, solo respiraba para mantener el ritmo, su corazón estaba acelerado.
Sentía un peso encima de la espalda y que cargaba con una pesa en el corazón.
Sin considerarlo y con el vagón a toda velocidad tomo su cartera y tomo todo documento con el que podrían identificarlo. Credenciales y tarjetas de suscripción fueron arrojadas por la ventana y al haber terminado comenzó a pensar, pasaron segundos antes de que pudiera repetirse la idea.
Se abalanzo sobre sus piernas y arremetió contra la ventana aliabierta del vago. Golpeo cuatro o cinco veces contra esta mientras la gente lo veía y solo se alejaba, el ultimo cabo de la ventana se soltó.
Salio disparado cual tronco sin vida, solo pudo observarse una mancha borrosa a travez de eza ventana. Nadie sabia su nombre y ahora nadie lo sabara.
