Origenes

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La historia que me contó mi maestro era más o menos así (no te aseguro que los diálogos sean idénticos a los reales... pero la idea es la misma):

"Hace mucho, mucho tiempo, antes de que existieran vampiros y licántropos, nacieron dos hermanos gemelos, Drácula y Alucard. Ambos eran de una familia noble, vivían rodeados de lujos... Aunque su padre, el rey era cruel y solo vivía para la guerra , habían aprendido a lidiar con él. Su madre había muerto al darles a luz, una sirvienta que los amaba había sido como su madre, enseñándoles, cuidándolos y con sintiéndolos. Estos hermanos tenían unos quince años cuando dicha sirvienta cayo gravemente enferma, debía quedarse en cama y ya no podría cuidarlos más.
Ambos gemelos se sintieron abandonados. Drácula se refugió en sus estudios religiosos, Alucard en fiestas y excesos.

Luego de unos diez años, el "refugio" de Drácula se había convertido casi en una obsesión por la muerte y sus oscuros secretos mientras, que Alucard, aburrido de excesos, se había vuelto frío, sin sentimientos, casi tanto como su despótico padre...
Un día que había comenzado como cualquier otro, Alucard estaba pensando en ayudar a su padre con los planes de guerra cuando Drácula fue hacia su hermano con ojos brillantes y con cierta locura que era extraña en el, mientras llevaba una hoja arrancada de un antiguo libro.

-Alucard, hermano, he encontrado algo increíble y tú me ayudarás a llevarlo a cabo -Alucard se acercó a su hermano y agarró la hoja que él sostenía. Luego de leerla, con la mano temblorosa se la devolvió; en su expresión seria había temor.

-Estás completamente loco, Sí, es una cosa increíble, pero... no podemos hacer eso, va en contra de todo, de nuestra fe, de lo que nos enseñaron de... de... -Alucard no encontraba palabras suficientes para decirle lo mal que estaba lo que Drácula quería por lo que comenzó a balbucear cosas sin coherencia mientras luchaba por mantener la compostura.

-¡Cobarde! Debemos ir en contra de todo y de todos si queremos lograr lo que deseamos -insistió Dracula. aún con ese brillo en los ojos y tomando firmemente a su hermano por los hombros.

-Hermano, pídeme lo que sea... pero no me pidas eso, no puedo convocar a... al Diablo -Alucard estaba tocado en su orgullo, cobarde era algo de lo que no se le podía tildar. Aun así, no solo por eso haría lo prohibido, lo que iba en contra de sus creencias religiosas, a las cuales era muy devoto, mas aun desde que su vida se había relajado.

-Tú no lo entiendes, podremos... podremos hacer un pacto con él, podremos tener vida eterna, a nuestra querida nana y la madre que nunca tuvimos. ¿Es que no vale la pena dejar todo, incluso tus creencias, tu moral y... todo lo demás por eso? -Drácula dio su discurso fervientemente, pero dudó un segundo en la última parte, cosa que no pasó desapercibida a su hermano.

-¿"Todo lo demás"?... ¿Hablas de nuestras almas?

-Un pequeño precio a pagar por la inmortalidad y el poder de revivir a quienes no están más en este mundo. Después de todo, ¿qué importa el alma? ¿De qué sirve? ¿Para qué la quieres?- dijo intentando restarle importancia Dracula pero Alucard no contestó, el brillo en los ojos de Dracula se apagó y el silencio reinó en el lugar por unos minutos, en los cuales cada uno estaba sumido en sus pensamientos.

-Lo haré... solo para traer de vuelta a  nuestra madre... y para que no me acuses de cobarde. Después de todo podría no funcionar.... Te ayudare pero con dos condiciones: nadie lo sabrá y, si no funcióna, no lo intentaré una segunda vez –sentenció Alucard rompiendo por fin el silencio. Drácula sonrió y aceptó sus condiciones.

(Tú me disculparás, pero no puedo relatar cómo es que invocaron a Satán, por varias razones, unas de ellas es porque esa parte de la historia se ha perdido en el paso de los siglos, además, porque no creo relevante explicarlo y por que es un tema tabú el cual no me gusta tocar).

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