Es curioso ver como caen día tras otro las hojas.
A veces siquiera nos percatamos de ello.
Caen y caen, y hasta que el árbol queda sin compañía no percibimos algo que lleva estando ahí, acechando progresivamente a lo largo del tiempo.
Es curioso ver como este amansa corazones, rompe esquemas o simplemente roba almas. Curiosa cada bofetada que nos brinda al enseñarnos la verdad.
Bofetadas de aire fresco que despojan a los árboles de sus hojas en el otoño. Bofetadas de aire fresco que nos despojan de la ignorancia que posiblemente este administrando nuestra falsa felicidad.
Pobre ilusa.
