Introducción

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La chica corría a toda velocidad. Sabía perfectamente que no debía correr en los pasillos, pero le daba igual; una causa de fuerza mayor la instaba a, de hecho, acelerar cada vez más su carrera. Cualquiera le hubiera dicho algo, pero con ese ímpetu nadie se atrevía a detenerla.

La chica en cuestión se llamaba Crakie. 15 años, estatura media, de constitución delgada. Aunque eso no era lo que más llamaba la atención en ella: todas las miradas se dirigían al verde cuerno que tenía en la frente. Y es que Crakie no era humana, sino un unicornio. Sin embargo, y por extraño que pueda parecer, el que fuera una criatura mágica no era el único de los misterios que rodeaban a la joven...

Sus padres la habían abandonado nada más nacer. Nadie sabía qué había impulsado a sus progenitores a tomar tan horrenda decisión, pero lo cierto es que nada más se supo de ellos: se esfumaron sin dejar rastro alguno. Tampoco es que le importara mucho a Crakie, claro. Desde un primer momento había dicho que no los perdonaría. La única familia que Crakie consideraba suya era la pareja que la adoptó, un tigre y una leona que le dieron todo el amor que podían proporcionar a su pequeña unicornio.

La juventud de Crakie tampoco había sido fácil en sus inicios. El hecho de que tus padres te abandonaran justo al nacer, junto con ser adoptada por una pareja que, además de ser depredadores (aunque jamás hubieran hecho daño a nadie), era interespecie no era una muy buena combinación para evitar al bullying. Durante muchos años la pobre huérfana tuvo que aguantar muchos abusos y ataques, tanto físicos como psicológicos. 

Solamente había conocido consuelo (aparte del cariño que sus padres adoptivos le proporcionaban) en los videojuegos. En cuanto Crakie agarraba el mando, se sentía transportada a un universo en el que ella era la que ponía las normas. Daba igual que un día fuese una asesina empeñada en robar el tesoro de los Templarios y que al día siguiente encarnase al famoso brujo y cazador de monstruos Geralt de Rivia; Crakie sentía que por fin era considerada como una heroína y, sobre todo, aceptada tal y como era.

Fueron precisamente los videojuegos los que ayudaron a la joven a salir de sus problemas. Recientemente había sido transferida a otra escuela, donde nadie la conocía. Tras presentarse en su clase, se sentó cerca de un grupo de chicos. Éstos, viendo que Crakie se sentía sola, decidieron actuar, invitándola a comer, intentando ser amables. Ella aceptó, un tanto desconfiada, pero decidida a dejar su pasado atrás. Afortunadamente, su elección fue la correcta: después de varios días y numerosas conversaciones, Crakie encontró por fin unos amigos en los que poder confiar.

Su nuevo círculo de amigos estaba compuesto por varios chicos: Ion, Jonathan, Gab, Lucio y Zag, además de Crakie. Cada uno representaba un estereotipo de la sociedad estudiantil: el músico, el deportista, el listo... Sin embargo, personalidades tan dispares habian sido reunidas bajo una misma pasión: los videojuegos. Precisamente, el juego que todos ellos amaban jugar era uno creado por Lucio, un integrante del equipo. Como punto de reunión empleaban una antigua cabaña abandonada localizada dentro de un parque cercano a su instituto. Desde el primer momento, Crakie quedó encandilada con el juego de Lucio, y tenía un talento natural para eliminar a los enemigos. Aún le quedaban muchos niveles para estar a la altura del creador, pero ella no se rendiría tan fácilmente...

Un día, al salir de la cabaña, unos matones arrinconaron a la chica. Crakie, al ser la nueva, había sido marcada como el nuevo objetivo por estos bravucones descerebrados, y éstos últimos no se irían hasta haber dejado un recuerdo desagradable en la mente de la jovencita. Crakie se preparó mentalmente, al fin y al cabo ya estaba acostumbraba. Pero en el último instante...

La voz de Lucio se oyó en la lejanía del bosque. Con un rápido y certero puñetazo, Gab dejó KO a uno de los matones. Los otros dos se sorprendieron por el repentino ataque, y se lanzaron hacia él. Rápidamente, Zag se interpuso en su camino, y le propinó una patada a uno, lanzándolo contra el tronco de un árbol. Mientras que el restante se daba cuenta de su mala suerte, Ion le puso la zancadilla, lo que hizo que tropezara y acabara siendo estampado en el suelo "ayudado" por Jonathan y Lucio.

Crakie, mientras tanto, observaba la escena con ojos llorosos. Por fin había alguien que se preocupaba por ella, tanto como para interponerse entre el peligro y ella. Tras agradecer a sus nuevos amigos su ayuda, se fueron todos juntos a comer un helado para celebrar la llegada de Crakie al grupo. La joven unicornio jamás se había sentido tan aceptada en su vida, y agradeció de todo corazón la suerte que había tenido.

Precisamente, al lugar donde se dirigía hoy Crakie era la cabaña del bosque. Lucio le había mandado un mensaje para que se reuniera con todos al acabar las clases, que tenía una"sorpresa" para todos, pero que necesitaba a la unicornio para ello. Curiosa, la joven pasó todo el día inquieta y desconcentrada, hasta que sonó la campana anunciando el final de las clases.

Finalmente, tras recorrer a la carrera todo el trecho que separaba el instituto del parque, se encontró frente a la puerta de la cabaña. A través del cristal se podía ver que los demás chicos ya habían entrado, y que esperaban a Crakie con algo de impaciencia. Mientras recuperaba el aliento, Crakie abrió la puerta, sonriente. Esperaba pasar una tarde divertida jugando a videojuegos. No tenía ni idea de los acontecimientos que se desarrollarían, los cuales comenzaron justo cuando la unicornio giró el picaporte de la puerta...

En el Código (Historia WIP)Stories to obsess over. Discover now