El cielo es hermoso.
¿Alguna vez han visto su color celeste?
Es simplemente perfecto en contraste con las blancas nubes... Ellas son tan raras, tienen unas formas tan extrañas y enormes, a veces pequeñas.
Recuerdo que de niña solía pensar que la nube era un gigante algodón de azúcar comestible, y soñaba con poder volar para probarla, claro, hasta que un día aprendí que ellas sólo transportan agua que luego se convierte en gotas que forman la lluvia... Me encanta salir y caminar bajo ella... pero, me estoy desviando del camino otra vez con mis locos pensamientos, que cambian de un tema al otro constantemente.
Estoy caminando hacia la casa de mi mejor amiga; Alice y en este momento me encuentro a mitad de la plaza de la ciudad, completamente distraída mirando al cielo y a las nubes, que no me doy cuenta cuando choco contra una persona hasta que siento como mis manos tocan el húmedo césped, al parecer, estoy sentada sobre él después del choque y... ay no, adiós a mis vaqueros blancos. ¡Y encima que es nuevo! ¡Aaaaarg! ¡¡Recórcholis y radichetas!!
Estando aún algo aturdida, escucho una voz masculina, que posee un extraño pero sexy acento, y me olvido momentáneamente del hecho que me encuentro en el suelo.
- Oh, perdona, por favor, déjeme ayudarle. - Lo escuché hablar nuevamente, al momento en que observaba una mano en mi dirección, sin miedo la tomé impulsándome hacia arriba.
No hice amago de levantar siquiera la mirada mientras me acomodaba la blusa y la chaqueta para no fijarme en el culpable que me había hecho dar de bruces contra el suelo, hasta que escuché esa fuerte voz varonil.
- ¿Te encuentras bien? - Dios, esa manera de pronunciar las palabras acabaría por completo derritiendo mi corazón, simplemente amo ese acento extranjero.
Y fue en ese momento, cuando dirigí la vista en su dirección, y pude contemplar con mis propios ojos al chico que tenía frente mío, observándome de manera curiosa, con esos ojos color celeste cielo, las facciones bien marcadas, y unas profundas cejas negras, que hacía juego con su cabello negro azabache.
Oh.
Por.
Dios.
¿Quién es este Dios Griego que está frente mío? ¿Y por qué rayos no me di cuenta que casi tropiezo cuando siento unas fuertes manos sujetándome de la cintura para que no vuelva a dar contra el suelo?
- No querrás volver a sufrir otra caída por el día de hoy. Suerte que te sostuve antes, así que procura mantener los pies ben coordinati, ¿De acuerdo?
Pronunció la palabra coordinados con «t» e «i» lo cual me lleva a pensar que puede que se trate de un italiano. Uno muy sexy en este caso. Bendita sea mi suerte...
Hasta que escucho la voz de una chica en la distancia hablando en un idioma que no logré comprender por la rapidez en la que se comunicaba, pero al parecer el chico frente mío si lo hizo y le respondió tan rápido como pudo, y fue ahí cuando me di cuenta que ya no estaba sujetándome, sino que se encontraba alzando unas bolsas de compras que estaban situadas en el césped.
Se despidió tan rápido que no me dio tiempo a responderle, y se alejó caminando a pasos acelerados, dejándome un tanto desconcertada en mi lugar. Sin embargo, retorne mi camino y me dispuse a escuchar música y colocarme los auriculares para distraerme de las miles de preguntas que empezaban a formarse en mis pensamientos.
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Esto es apenas el comienzo de una aventura para mí, escribiendo en Wattpad.
Les agradecería de corazón si pueden apoyarme, dado que será la primera historia romántica que escriba y aún soy nueva en todo esto, así que les digo que si pueden votar o dejarme algún comentario para dejarme saber su opinión, realmente me encantaría. ❤
Desde ya, muchas gracias.
~Madeleine D.A. 💜
ŞİMDİ OKUDUĞUN
Cuando caen las hojas de Otoño
Romantik«¿Quién podría decir que aquel Dios Griego y sexy italiano fuese a acabar siendo mi mejor amigo?» Descubre la historia que hay después de que dos personas comienzan una amistad, que quizá podría ir más allá de eso, o tal vez no. «Todos los secretos...
