Hoy estoy cansado, con una resaca asquerosa de un buen día.
Pensativo, con ganas de hablar pero sin nadie con quien me interese hablarlo. Cada vez me vuelvo más violento y tranquilo, justo como antes, justo como me hicieron al nacer.
No sirvo para hablar porque soy el espectador; similar a una caja de sentimientos sin fuste.
El mismo espectador que después del espectáculo seguramente se pondría a hablar gilipolleces, sugestionado y muy subjetivo.
Noto que no hablo de nada pero lo que expreso me relaja, a veces es como si describiera pensamientos bizarros que me raspan cuando intento hacerlo de forma lógica y que me dejan mudo...
Soy como dijiste, emociones frías sin sentido pero en estado puro; nadie ha sabido definirme mejor.
Sé que soy simple y me has querido así, ¿podrías enamorarte de un robot si este te mintiera?
Ya lo comprobé pero quiero herirte más veces
