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La bebé permanecía en mis brazos, yo la arrullaba mientras ella se carcajeaba resplandeciente... El llanto de mi madre me despertó, pero la bebé aún dormia tranquilamente a mi lado. Podía escuchar a mi mamá llorando desconsolada desde su habitación, como todas las noches. Porque mi hermana nunca nacio.

-Con amor, para mis cinco angelitos.

Diario de un SoñadorHistórias para pegar e não largar. Descubra agora