Hace algunos meses que el negocio familiar había pasado a mis manos. Esto debería ser un hecho maravilloso, pero para mí comenzaba a ser un dolor de cabeza. Mis padres habían acabado la estabilidad del negocio por malos manejos con el dinero, dando como resultado un montón de deudas.
El dinero obtenido ya no era suficiente para cubrir los gastos del mismo local. Estaba agobiada y preocupada, peor aún, estaba desesperada por encontrar una solución en este mar de problemas. Mi padre había puesto todas sus esperanzas en que yo salvará el negocio familiar, que ahora no podía simplemente no hacerlo. Se lo debía a él, y se lo debía a mi madre que en paz descanse.
Deje las cuentas en paz, por más que moviese los números a mi favor, nunca darían positivo, era IMPOSIBLE. Así que comencé a garabatear en la libreta lo POSIBLE, nuevas ideas para rejuvenecer el negocio. Necesitaría publicidad, recortar a la única empleada que teníamos como vendedora y atenderlo yo.
Cerca de las 3:00am había cambiado no sólo la imagen del negocio, sino también el giro, nombre y esencia del mismo. Deje a un lado la libreta para ir a la cocina por una taza de café negro, había mucho trabajo por hacer y poco tiempo. Como a eso de las 5:00am tome una manzana de la despensa y salí de casa rumbo al local.
**CERRADO POR RESTAURACIÓN,
GRACIAS POR SU COMPRENSIÓN**
A media noche, mi novio actual paso por mí al local. Desde que subí al auto comprendí que terminaríamos discutiendo. Su cara de pocos amigos, su actitud indiferente y mi comprensión de que él no estaba de acuerdo con esto, sólo lograban un ambiente tenso que tarde o temprano explotaría.
–Sigo sin comprenderte, podrías tener un trabajo bien remunerado, no estudiaste una licenciatura para estar jugando a ser comerciante...
–Ya hemos hablado de esto Lucas. No se trata del dinero, ni de nada en realidad, sé los debo, sobre todo ella, ¡Dios! Comprende, son mis raíces, por ese mugroso local como sueles decirle es que mi madre pudo pagarme los estudios.
–A veces creo que eres demasiado estúpida.
Sus palabras habían calado hondo en mi corazón. Dolía su indiferencia, su incomprensión, su falta de tacto. Cada día desde que había recibido este regalo nuestra relación iba en picada, seguía aferrándome a él, porque a pesar de que él era así, en este momento era de lo poco que tenía.
En mi interior, sabía que era cobarde y tenía miedo a la soledad. Si bien mi padre aún estaba conmigo, no faltaba mucho para que nos dijera adiós para siempre. El cáncer se estaba comiendo a mi padre, y de pasada me estaba comiendo a mí. No quería estar sola cuando el médico dijera que el reloj se ha detenido para él.
UNA SEMANA DESPUÉS
–No me dejes papá, por favor, ¿qué voy a hacer sin ti?
–Shhh, tranquila muñequita. Estarás bien, te eduque para ser fuerte, para no rendirte. Se feliz mi niña, por ti y sólo por ti.
Su mano que acariciaba mi cabello callo inerte a un costado, mientras mi llanto se hacía más intenso. Los médicos intentaron alejarme, pero me aferre al cuerpo de mi padre como un niño se aferra a un caramelo. Se había acabado su tiempo, tal como el de mi madre hace unos años.
El negro nunca me sentó bien, físicamente me hacía ver más delgada de lo que ya era y emocionalmente, me deprimía a un grado de desear la muerte. Lucas no se presentó al funeral, el trabajo fue la excusa. Así que estaba sola, parada frente al ataúd de mi padre, viendo su rostro ya sin vida, deseando ser yo la que estuviera en ese fúnebre cajón.
Llego el día del entierro, Lucas estuvo conmigo, pero yo sentía una distancia abismal entre él y yo. Mire como bajaban el ataúd, de no ser por mi novio, quien me sujetaba con firmeza de la cintura me hubiese lanzado a la tumba. Mis tíos, primos, sobrinos, todos lloraron y lanzaron rosas blancas. Amigos de la familia, nos dieron condolencias.
Llegue sola a la casa de mi padre, ahora mía, y me di el lujo de derrumbarme, de caer y no levantarme. Llore, llore hasta que no pude más. Caí dormida contra la puerta de la entrada, sujetando una fotografía de mis padres abrazándome.
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Mundo de posibles
FantasyAmalia hereda el negocio familiar que se encuentra en las peores condiciones económicas. Su novio, con el que vive actualmente le dice que es mejor desertar, pero ella no puede hacerlo, porque es lo único que le queda de su familia. Entre números ne...
