Peter Quill aterriza en la Tierra en busca de la Gema del Alma.
Con las especificas coordenadas del área donde se podría encontrar, Peter toma rumbo a un pequeño pueblo a las orillas del mar. Conoce a una chica que lleva una vida normal, sin embargo...
Miserable vida todos los días, gritos a cada minuto y gente mala bajo el mismo techo que el mío.
Eran las once de la noche y como de costumbre caminaba por los pastizales bajo las estrellas lejos de la casona, llevaba mis audífonos puestos y escuchaba The Raspberries. Era uno de los pocos momentos en los que podía estar sola y disfrutar de lo poco que tenía. Los pastizales eran enormes terrenos con algunos árboles y un riachuelo que lo cruzaba, escuchar el agua en la mañana era uno de los placeres más grandes que me podía permitir, recuerdo cuando pequeña mi abuela me llevaba al pequeño río y mojábamos distintas cosas para luego sentir como cada una de ellas olía, mi favorita era la madera húmeda.
Mi abuela, cuando falleció, fue muy duro para mí ya que ella era mi puerta de salida mi ventana por donde entraba luz... Ahora estoy sola con un montón de extraños en la casa que se hacen llamar mi familia.
Caminaba hacia los pastizales donde el trigo sobrepasaba mi altura, entre ellos tenía un lugar especial para poder mirar al cielo: El trigo estaba cortado y un telescopio casero me permitía ver algunas estrellas. Llevaba un cobertor de mi abuelita donde podía sentarme en el trigo. Destapé el telescopio y me recosté esperando un milagro. Escuchaba "Girls just want to have fun" de Cindy y no pude evitar esbozar una sonrisa, la canción tenía razón pero además de solo querer tener diversión yo quiero y busco un futuro feliz, fuera de la casona fuera de este mundo y fuera de esta dimensión, jamás perteneceré a un mundo como este, aquí no tengo a nadie. El mundo se ha caído en pedazos desde el día en que el hombre comenzó a odiar sin razón. Mi mente no aguanta ser víctima de ese derrumbe.
El viento despeinaba mi cabello y podía casi escuchar las estrellas saludándome como cada noche. Todo era mejor desde lejos. Me dirigí al telescopio que tenía para echar un vistazo a mis amigas de siempre, una mirada desfasada en el tiempo quién sabe cuántos años de mi vida multiplicados por cuantos más son la distancia de la luz de mis estrellas hasta mi. Millones de años condensados en una sola mirada en un viejo telescopio.
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Mis ojos fijaban la mirada por el pequeño agujero del instrumento, la noche estaba más azulada y las estrellas brillaban más de lo normal como si fuese una despedida. Sumergida en la magia espacial observando los puntitos brillantes del cielo pude escuchar un fuerte estruendo de una maquina por sobre mi cabeza, el viento azotó mi rostro sin dejarme ver, el ruido era ensordecedor y la luz cegadora pero pude notar sin embargo como aquella luz aterrizaba con una lentitud muy inusual tras los árboles del pastizal... Esa no se parecía a ningún tipo de nave que haya visto en mi vida.
Peter Quill
En mis manos podía sentir la ansiedad de poder tocar el césped terrícola otra vez, poder respirar ese oxígeno limpio más que ningún otro en la galaxia. Me dirigía a Terra, a mi viejo hogar, el lugar del Rock'n Roll y la cerveza, recuerdo todavía a mis tíos disfrutando de esas tardes en los pastizales con cerveza y risas, el tiempo en familia son unas de las cosas que más añoro de mi vida en Terra.