1- ¿Que es lo que más te aterra?

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-¿Qué es lo que más te aterra?
Me desperté repentinamente en mitad de la penumbra de la noche, envuelto en una oscuridad total con el corazón a mil por hora.
Encendí a toda velocidad la luz de la lámpara que  estaba encima de mi mesita de noche.
La luz de la lámpara acabó con la oscuridad. Oteé mi habitación, no había nada extraño por lo que me volví a dormir. Esto volvió a repetirse una y otra vez cada noche.

La voz que pronunciaba estas misteriosas palabras en mis sueños cambiaba cada noche. A veces era la voz de un hombre maduro, otras la voz dulce e inocente de una niña pequeña... A veces era un grito desgarrador, otras casi un inaudible susurro... 

Durante los primeros días no le di demasiada importancia, al fin y al cabo tan solo era una voz aparecía en mis sueños, pero con el paso del tiempo comenzé a reflexionar sobre las palabras que esa misteriosa voz la cual cambiaba cada noche pronunciaba en mis sueños.

¿Que es lo que más me aterra? Me pregunté a mi mismo una de las tantas noches en las que esa extraña voz me realizó la reiterada pregunta. Entonces pensé en todo aquello que me asustaba, sin embargo no llegué a una conclusión concreta, siempre había sido una de esas personas que de jactan de que nada puede asustarles, por lo que finalmente esa noche acabé por sucumbir ante el sueño. Más tarde me daría cuenta de que nunca debí haber intentado hallar respuesta a esa pregunta.

Pasaron varios días con todas sus noches y sin que la voz se escuchara en mis sueños hasta que finalmente volvió acompañada de terribles visiones. Sangre, asesinatos, muerte, fantasmas, demonios... Inefables pesadillas se clavaron como agujas en mi mente torturándola y atormentándola hasta la agonía para luego despertar con sudores fríos por todo el cuerpo y al abrir los ojos descubrir que todo había sido una pesadilla.

Pronto estos temibles sueños de hicieron insoportables para mi. No quería volver a sufrir esas pesadillas, no quería volver a conciliar el sueño. Intenté por todos los medios provocarme el insomnio por miedo a las pesadillas. Esto sólo funcionó durante unos cuantos días, hasta que finalmente caía preso del sueño y esas aterradoras visiones volvían a atormentar mi mente.

Ya llevaba varios días sin pegar ojo cuando el cansancio y la fatiga consumieron mis fuerzas y acabé sucumbiendo ante el sueño. Jamás debí de haber echo eso. Esa noche baje al infierno para luego al despertar volver a la tierra y verle a el. Era una sombra en vuelta en la oscuridad de mi habitación, estaba posado sobre mi regazo, impidiendo que me moviera. Mis músculos estaban paralizados. Un escalofrío me subió por la espalda y el corazón me empezó a latir con fuerza, por un momento sentí que me iba a estallar el pecho, en mi mente, como un flashback pasaron todas las visiones de las noches pasadas. Sentí que iba a morir, sentí que quería morir, pero por suerte o por suerte o por desgracia nada de eso ocurrió. La sombra sobre mi regazo alzó una enormes alas negras y desapareció.

Gracias mamá y papá. A vosotros os debo mi vida, pero ya no puedo más. Llevo diez días sin dormir nada y estoy al límite de mis fuerzas. No quiero volver a dormir, no quiero volver a tener esas visiones. Hasta nunca.

Algo extraño.Histórias para pegar e não largar. Descubra agora