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-Dejame en paz Margareth!-le chilló a mi tía desde mi cuarto
No me mires así tú también lo harías si descubrieras que tu tía te quiere dejar con el hombre que hace siete años no ves, ni recibes cartas, ni llamadas, ni si quiera una despedida cuando se fue y se llevó a tu propio hermano, y ahora viene el muy descarado y como mi madre a fallecido se cree con la patria y potestad de exigirme que me vaya con el, pues está loco y mi tía por permitírselo
-Cielo abré soy yo, por favor hablemos...- me dice la reina de Roma, aunque le abro al notar la preocupación en su voz- Mi niña por favor no estés enfadada conmigo, yo solo- suspira sin encontrar bien bien que decir- yo solo quiero que seas feliz y este hombre te lo puede dar-la corto ya harta de el mismo discurso
-Pero tía lo que tu no entiendes es que yo no quiero nada de ese miserable, que le odio y no quiero saber nada de el- ella me sujeta de el brazo haciendo que me vuelva a sentar
-Scarlett en esta vida conocerás a personas mejores y peores y que te gusten más o menos, pero está en tu mano si afrontarlas o solo irte a tu cuarto a esconderte- en cierta parte tiene razón...- hagamos un trato quieres, tu te vas con el, y dentro de seis meses volveremos a retomar este tema y si sigues pensando lo mismo puedes volver, ya sabes que las puertas de esta casa siempre estarán abiertas para ti- acaba de decir mientras me abraza
-Pero seis meses es mucho tiempo y yo no sé si aguantaré tanto tiempo- me empieza a acariciar el pelo igual que mamá cuando estamos triste o estresada, cuantos recuerdos...
-Aguantaras, tengo fe en ti, además tú y yo no perderemos el contacto a ver si te e comprado ese móvil tan caro para que solo lo tengas de adorno- me dice graciosa, suelto una pequeña risita cuando me acuerdo de la tabarra que le di para tener el ¡phone 6 plus
(...)
-Escríbeme cuando ya estés allí cielo y cuídate mucho- me repite una y otra vez la tía Margareth mientras se le escapan algunas lágrimas
-Si tía, lo prometo, pero si en verdad quieres que me vaya tengo que ir saliendo ya o se irán sin mi- le doy un abrazo y un beso de despedida para salir por las puerta
La echaré de menos en verdad porque pensaba que podría venir a visitarla a menudo pero se ve que no va a ser posible ya que por si no fuera poco separarme de mi tía el idiota del portador de genes me lleva a nada más ni nada menos que a Italia, mi país natal.
[...]
Italia, Roma, 16:45 horas
Después de cuatro horas en el jet privado de mi querido papá (nótese el sarcasmo) ya estamos en Italia concretamente en Roma
-Hija...-le corto al escuchar esa palabra
-Que te quede bien claro que yo no soy tu hija Robert solo porque tú seas el que puso la semillita no te da el derecho a crerte mi padre- veo que por sus ojos pasa un atisbo de tristeza, pero no le da tiempo a decir nada ya que el chófer nos avisa de que hemos llegado y al bajar de el coche me quedo pasmada con la gran verja negra que esconde una gran casa o mejor dicho mansión, ¿Aquí es donde yo viviré? Y mi tía y yo viviendo justas de dinero y el tiene un jet privado, una mansión, coches de alta gama, un chófer... El chófer baja mis maletas de el coche pero cuando doy un paso para tocar el timbre me paro porque escucho un caraspeo detrás mío
-Hi.. Scarlett, hay algo que todavía no sabes- me dice con un gesto más serio que el que llevaba
-¿Y de que se trata?- le respondo tragando con dificultad, miedo me da su respuesta
