Capitulo1 Mas de tres almas

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   Me encontraba mirando hacia la nada mientras el viento algo misterioso parecía susurrarme lo mismo de siempre.  Repitiéndome lo mismo desde hace nueve años atrás. No me gustaba estar aquí, pero es lo único que tengo.
  Mi nombre es Yuzuye, aunque mi familia me conoce como "Yuyu"... o al menos así solía llamarme mucho mi padre al cual extraño muchísimo. Vivo en unas de las partes más oscuras de este mundo, o al menos eso me ha contado mi hermano mayor Zero. El es mi única familia, al igual que mi hermana menor Jenny. Vivimos los tres en un sitio al cual mayormente suelen llamar "El camino a otro mundo". Pero... ¿porque lo llaman así? Muy bien se que no es a simple vista el lugar más agradable para vivir; no hay vegetación y pareciera que la noche es eterna. Pero no me puedo mover de aquí, nací aquí y si tuviese que morir igual desearía que fuese en este lugar, al igual que ellos...

-Hermanita, ¿Donde estás? -Me gritó Jenny.
-Acá arriba... dije en un suspiro desde lo más alto del castillo en el que vivimos estás tres almas solitarias.
-Bájate de ahí y ayúdame con la cena. Dijo felizmente dando pequeños saltos desde las escaleras que conectan con el balcón.
-No tengo ganas. Me volteé nuevamente para darle la espalda.
-Está bien. Dijo sin emoción antes de seguir su camino a la cocina.

  A veces no sé cómo logra estar tan feliz en este lugar. Antes solía ser un lugar bastante cálido para vivir. Solía jugar con mis amigos de infancia lo más que podía y al final regresaba a la calidez de mi casa juntos a mis hermanos.
Extraño demasiado esos momentos...
Suspiré. Me levante del suelo y baje las escaleras sin muchas ganas. Hacía muchísimo frío. En mi camino vi a mi hermanita alegremente haciendo desastres en la cocina, reí en mi interior. Se veía demasiado cómica por el esfuerzo que hacía al intentar alcanzar algo de un estante.

  Llegue a mi habitación y me lancé en la cama. No sabía qué hacer. El aburrimiento y soledad me consumían. Me imaginaba historias mientras miraba el sucio techo que estaba encima de mi. Nadie lo limpiaba en años.

El viento sopló más fuertemente y me estremecí; sabía que pasaría. Mi corazón se empezó acelerar de a poco al recordar todo lo que ha pasado.

  Me levante de la cama y salí en silencio de mi habitación. Moviéndome sigilosamente por los pasillos llegue hasta el sótano. Tocando el frío seguro de metal que cerraba la puerta, lo deslice y un leve ruido salió de ella. Entre y una pequeña habitación oscura y con fuerte olor a madera estaba frente a mis ojos algo llorosos.  Mire como siempre lo he hecho a mi alrededor. Habían pequeños retratos de mi familia y algunos amigos. Pequeñas pertenencias de mi madre las cuales jamás he descubierto lo que en realidad son, y la gran colección de espadas de mi padre.
   Al final de la habitación había un largo cofre de metal. -Comencé a temblar-
Comencé a caminar hacia el, con pasos algo tímidos pero que a mitad de camino se volvieron más firmes.
-No puede ser que esté haciendo esto de nuevo. -Dije en voz baja mientras tocaba la parte superior del cofre el cual estaba muy frío.

Lo abrí y me quedé inmóvil.

Frente a mi había un sable, el cual me pertenecía. Lo tome con cierto temor mirándolo detenidamente. Tenía grabado el apellido de mi familia "Kurayami" y el dibujo de una luna de la época antigua. Seguí mirando detenidamente hasta que volví a quedarme inmóvil.

Habían gotas de sangres aún. -Deje caer el sable-

Un "Flashback" en una velocidad fugaz apareció en mi mente.

  Estaba afuera tranquilamente con mi sable mientras mi padre me enseñaba algunas de sus técnicas. Hasta que aparecieron ellos... las personas que me arrebataron todo.
Los conocían como los "Caballeros de la Ley". Jamás supe de donde venían, pero estaba totalmente segura que reconocía sus caras las cuales me servirían en algún momento si decidiera tomar mi venganza.

  Se acercaron hacía mi con sus arcos de metal y oro. Tenía nueve años en ese entonces y salí corriendo a los brazos de mi madre. Ellos con una mirada malvada se voltearon a ver a mi padre.
-Entréganos a la chica. Dijo uno de ellos.
Todos apuntaron hacia mi padre con sus arcos.
-Tranquilo Clark, está no es la solución. -Dijo mi Papá con voz levemente asustada.
-No estamos para charlas!! -Dijo otro hombre furioso. ¡¡Entrégala!!

  Salí de los brazos de mi madre con lágrimas en mis ojos al ver a mi padre en esa situación. Corrí hacia el, pero otro de los hombres vestido de blanco me frenó el paso.
-¿Para donde crees que vas mocosa? -Dijo sonriendo con una mirada maligna.
Camine hacia atrás sin apartar la vista de el. -Así me gusta, que me obedezcas. -Termino de decir aquel hombre asqueroso.
Ahora; añadió mirando a mi padre. -Entrégame a tu hija, o la tomaremos a las malas y no tan solo tú lo lamentarás.
-No lo haré. -Dijo mi padre. -Tendrás que luchar conmigo.

Abriendo mis ojos grandemente, tome mi sable que estaba en el suelo a mi lado derecho.
-No lo harán... -Dije en voz baja.
-¡Deja eso en este mismo instante!-Dijo mi madre tan furiosa y asustada como jamás la había visto.
-¡Regresa acá! Dijo Zero preocupado mientras abrazaba a Jenny.

Los ignore, y corrí hacia el que estaba amenazando a mi padre y trate de empuñarle mi sable el cual había apodado "Soul".

Falle. El sujeto logró esquivar y hacerme soltar mi arma.
-¿Sabes que eres una tonta? -Dijo con una sonrisa maliciosa.

Escuche un grito.
Había comenzado una batalla... y yo parecía ser la causante.
El hombre me soltó, y comenzaron a atacar a mi padre. Mi madre con una arma algo extraña para mí salió corriendo a ayudarlo.

Dentro de mi estado de trauma no logre moverme.
-¿¡Oye Yuyu qué haces ahí, tenemos que irnos!? -Dijo Zero muy asustado. Me agarro de un brazo y salió corriendo con Jenny en sus hombros.

-¡Que no escapen!- Alguien gritó.
Zero me soltó y dejo a Jenny casi caer.
-Lo siento...deben seguir. -Dijo mirándonos.
-Ze...Zero... ;Dijo mi hermana.
-¡Háganme caso! ;Dijo enfurecido.
-Asentí. Tome a Jenny de la mano y salimos corriendo a una cueva en lo alto que muy pocos conocen.
-Veía a lo lejos a Zero corriendo.
Sentía muchísimo miedo mirando todo lo que ocurría. Habían demasiado gritos y destellos de metal brillando a lo lejos.

Me desmayé.

-¿Seguro que está bien?- escuchaba una voz temblorosa.
-Esperemos que si...- Dijo una voz varonil un poco triste.
Abrí mis ojos y vi a mi hermano y a mi pequeña hermanita.
-¡Yuyu! -Saltó Jenny hacia mi aplastándome las costillas ya que yo andaba tirada en el suelo.
-Ya bueno, déjala respirar. -Dijo Zero tomándola.

El se veía tan... ¿Frágil? Tenía la ropa destruida y pequeñas gotas de...
espera... ¿Eso es sangre? Me senté mirándolo con pánico.
-Tranquila, estaré bien. -Dijo poniendo su mano en mi cabeza.
-Le mire. -Tienes la mano llena de sangre... -dije asustada. Mire su otra mano.
¿Que es eso? Grite con pánico. El tenía un arco.
-Te explicaré luego... -Dijo ocultándolo.

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-¿Oye, será que nadie aquí me escucha? -Dijo Zero desde afuera.
-Ya voy! Dije guardando el sable en el cofre. Cerré nuevamente el sótano.
Salí y le abrí la puerta.
-Ya era hora, pensé que estaban sordas. -Dijo hastiado rodando sus ojos al igual de azules como los míos.
-¿Porque no entraste? Se te hace difícil abrir la puerta parece. Le dije.
-No podía más con esto. -Dijo soltando una bolsa que llevaba en su espalda. -Es lo único que pude cazar. -Me miro con seriedad.
-Pues llegas tarde, Jenny estaba cocinando con lo que había. -Me cruce de brazos.
Honestamente odiaba ser tan fría con el, pero es que el tampoco hacia nada que me hiciera cambiar mi actitud.
-Bueno, se dice "Gracias". Me dio un beso en la frente y me mostró una sonrisa torcida.
-Zeroski -Gritó mi hermana con alegría al verlo, ven aquí. Lo abrazó fuertemente.
-Tsst!
¿Como puede llamarle tiernamente a este chico tan odioso?. -Dije en mi mente y tome lo que había traído.
Como pueden haber chicas a según el que lo encuentran atractivo. -Dije rodando los ojos y cerré la puerta.

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