Vuelve Cecilia, vuelve.
Mi querida Cecilia, hoy siendo 14 de julio del 2017 he recordado que la última vez que nos vimos fue un 14 de julio en 1998.
Te conocí en primavera a los 17, vestías un lindo vestido color lila que hacía resaltar tus ojos color avellana, las zapatillas hacían juego con tus aretes plateados y usabas un labial rojo intenso; lucías preciosa.
Estuvimos saliendo por varios meses, al terminar el bachillerato tuve que irme de la ciudad, recuerdo el rímel corrido por tus mejillas rosadas, los ojos hinchados de tanto llorar y tus labios rojos temblaban como si fuese invierno.
Me fui un largo tiempo, conocí a una mujer llamada Isabel, nos casamos cuando terminamos la carrera y tuvimos una hija, a los pocos meses viajé por cuestiones de trabajo a la ciudad, nunca me olvidé de ti, no quise buscarte, sería peligroso para nuestros corazones volver a encontrarse. Sin embargo, tú me encontraste.
Durante todos esos años tú seguiste en contacto con mi madre y ella nunca me lo dijo. Ella fue quién te dijo sobre mi ubicación.
Así fue como aquella tarde pude volver a admirar tu belleza, tu delicada pero ya madura piel, el cabello lo traías corto hasta los hombros y lo teñiste color rojo, las ojeras se te marcaban demasiado, cuando sonreías un hoyuelo aparecía en el lado izquierdo de tu mejilla, vuelvo a repetirlo Cecilia, lucías preciosa.
Estabas en proceso de divorcio, tu marido te golpeaba, tu hijo tenía 3 años y tu madre había muerto. Me resigne a contarte que estaba casado, con una hija y que en el trabajo todo iba de maravilla.
Al siguiente día, 14 de julio de 1998 me acompañaste a la estación, antes de subir al camión me besaste. Me besaste y todo se detuvo, fue como si estuviésemos de nuevo en el bachillerato.
Abordé el camión, nunca supe de ti de nuevo, te perdiste con tu hijo, mi madre no quiso decirme tu ubicación, te perdiste.
Te perdí.
»Natalia Avilés.
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Antología, Natalia Avilés.
AléatoirePequeños escritos que hago y quiero compartir con la gente. »Micro cuentos. »Poemas.
