Capítulo I "Entre la flor y la sangre"

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Bien recuerdo aquél año... Fue el día en el que conocí a Elisa, quizás sea la chica más linda que yo haya conocido, claro, era fácil ya que comúnmente mis amigos eran varones y no solíamos juntarnos con las chicas; teníamos solo quince años  y el intéres por las niñas en mis tiempos eran mucho más distinto a la época actual.

Recuerdo que tenía el pelo ébano como la noche, un oscuro que mi alma resentía lentamente y que con aquel brillo nocturnal tan hermoso hacia que mi corazón se parase y diera miles  y miles de vueltas. Una orquesta a la belleza, un cántico a la dulzura, una musa embriagante que a mis quince primaveras había tatuado su imagen en mis pupilas.

Siempre fuimos los que ocasionábamos problemas en el barrio, no creo que nos considerarán los vecinos como chicos peligrosos, pero sabían que si estábamos juntos había que tener cuidado. Ella apareció de la nada, no logra mi mente recordar el primer día que nos habló, seguramente fue el día en que nos encontraron pintando la muralla de la iglesia. Su madre solia meterla a talleres de canto con el padre Austin, asi que solíamos verla rondar por ahí comunmente, ese día, mis amigos y yo habíamos conseguido algunas latas de aerosol que algunos vagos mayores nos habían vendido para poder comprar su droga (solía ser un negocio bueno ya que conseguíamos cosas interesantes que ellos robaban de sus casas) yo había encontrado en el grafitti una escapatoria de la realidad, solía hacer murales de cosas que mi mente inundaba, llenas de imaginación: seres abismales, monstruos imaginarios y alguno que otro sueño que solía recordar.

Ese día estaba haciendo una de mis obras maestras más bellas, algo que mi mente tenía dando vueltas por días, una serie de castillos tan altos que las nubes se quedaban resguardando en la parte inferior, como si simulasen pastizales frondosos y llenos de vida tintada de blanco como el marfil. Todo habría sido perfecto si la policía no hubiera llegado en ese justo momento, viendo mis manos tintadas por los colores que estaban en el muro, recuerdo que dos de mis compañeros escaparon y se resguardaron en la oscuridad del vecindario, mientras a mí, a Paul y Billy nos subieron a la patrulla. Fue entonces cuando la ví, estaba viéndonos con sobresalto desde su ventana, podía notar su preocupacion, cómo inundaba sus ojos esa sensación de pena ajena, pude ver su brillante cabello en la noche.
Creo que ese día fue en el que me enamoré.

Recuerdos recluidos Stories to obsess over. Discover now