Cuando abrí la puerta de mi habitación, un cubo lleno de pintura azul me cayó a la cabeza...
- ¡Que bien te para el color azul!- dijeron los gemelos cuando bajé a la planta baja. Eran los hermanos Connor, los vecinos de al lado.
Una sonrisa apareció en mi cara, haciendo que en la de ellos desapareciera.
- Mas vale que corrais - con la mano levanté tres dedos, luego dos, uno...
Lo único que se oía en toda la casa eran los gritos de los chicos y mis risas imaginando la cara de mis tíos al ver toda la casa llena de pintura azul.
Los hermanos salieron al jardín, pero casi al instante retrocedieron, y al verme a mí volvieron a donde estaban.
- ¿Monstruo? - se miraron a los ojos y volvieron a decir a la vez - Monstruo - afirmaron.
Salieron corriendo al jardín y yo sin entender lo que pasaba, corrí luego de estar unos segundos pensando a qué se referían. Llegué afuera y vi a los hermanos arriba del arbol y una especie de roca peluda deformada.
- ¡Parece un Gormiti! -Dije. Empezé a descojonarme, tanto, que tuve que apoyarme de pared y arrastrándome poco a poco hasta el suelo.
Al ya no reírme tanto, volví a mirar; gran error, volví a pensar con el Gormiti, y puse a reírme a carcajada limipa otra vez. Se oyó un grito, como si pisaras un muñeco de perros, haciendo que abriera los ojos.
Había un hombre con alas. Vaya... Parece que estoy soñando... Mejor me voy. Y así lo hice, fui a la cocina a por un refresco y un paquete de papas. Mmm... Debería de ir al supermercado, solo quedan tres paquetes. Cogí una silla y me senté enfrente del sueño. Vaya imaginación, habían como unas seis personas intentando matar al Gormiti, y mis vecinos estaban llorando encima de un grifo, ¡Que pasada!
Intenté acercarme al grifo, subiendo por el arbol, dando gracias a que se habían llevado al monstruo un poco lejos. Iba a cogerle la pata, ya que estamos en un sueño, no me pasará nada, como mucho me despertaría. Le toqué una garra, parecía limada, y era muy puntiaguda, me corté la mano ya que el grifo se había sobresaltado y se fue volando, y yo caí al piso gracias al susto.
- Joder... Este sueño es demasiado real- murmuré, pero pareció que uno de los Ángeles me escuchó.
- Esto no es ningún sueño señorita... Abre los ojos, esta es la pura realidad.
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Pertenezer al inframundo
FantasyLos hermanos salieron al jardín, pero casi al instante retrocedieron, y al verme a mí volvieron a donde estaban. - ¿Monstruo? - se miraron a los ojos y volvieron a decir a la vez - Monstruo - afirmaron. Salieron corriendo al jardín y yo sin entender...
