Capítulo 1

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Todos los personajes de Sailor Moon son propiedad de Naoko Takeuchi


-Muchas felicidades es usted el padre de unas maravillosas niñas, las dos están en perfectas condiciones

-Gracias muchísimas gracias doctor ¿y mi esposa?

-Está reponiéndose, en unos minutos más podrán entrar a verla y les subirán a las niñas para que las alimenten.

El médico dejo el lugar mientras Kenji celebraba con su padre Amade y su suegra Luna el nacimiento de sus hijas.

-Mis princesas nacieron, están bien al fin...

-Lo ves hijo te dije que todo saldría bien y sólo estabas poniendo nerviosa a Luna

-Es verdad Kenji ya comenzaba a desesperarme ¿Cuándo nos dejarán entrar? – decía la mujer mientras buscaba con la mirada a alguna enfermera que les diera más información y que por supuesto la dejaran entrar a ver a su hija

-Espero que pronto, quiero tenerlas en mis brazos al fin en mis brazos –Kenji sonreía y abrazaba a su padre emocionado

-Calma hijo, verás que pronto las tendrás contigo, Luna te invito un café mientras nos dejan entrar a verlas

-Te lo acepto solo porque me hace falta porque si no

-Anda no te hagas la difícil –le ofrecía su brazo y Luna se colgaba de él

-¿Nos acompañas Kenji?

-No papá, no pienso moverme de aquí, esperaré a que pueda verlas

-Te traeré algo no tardamos

-Gracias Luna – Kenji veía a su padre y a Luna caminar hacia la salida, cuando una enfermera le llamaba por su nombre

-Señor Tsukino acompáñeme por favor

-¿Ya puedo verlas?

-Sí, acaban de subir a su esposa a su habitación, venga conmigo lo llevaré

Kenji caminaba tras la enfermera no cabía de la emoción por fin tendría en sus brazos a sus dos mujercitas, quería también besar a su esposa y darle las gracias por hacerlo el hombre más feliz del mundo.

La enfermera se detenía y le abría la puerta dejándole pasar, Kenji entraba y veía a su esposa Ikuko con los ojos cerrados y sus manos descansando en su vientre aun pálida por el esfuerzo de traer a sus hijas al mundo, camino despacio y sintió más amor que el que nunca había sentido su mujer le había dado la mayor felicidad del mundo, cuando se acercó, ella abrió los ojos y le sonreía.

-Kenji ¿Las has visto ya?

-Aun no mi amor me han dicho que pronto las traerán –acariciaba su cabello y la veía con tanto amor – mil gracias Ikuko me haces el hombre más feliz

-Son hermosas Kenji rubias y sus ojos azules cuando me vieron por primera vez sentí – unas lágrimas salían y su esposo las secaba con sus pulgares y le dejaba un beso en sus labios.

-Tranquila mi amor no llores, sabes que no soporto verte llorar

-Está vez son lágrimas de felicidad Kenji

La puerta se abría y entraban Luna con Amade, Luna dejaba los vasos en una mesita y caminaba al lado de su hija besándola en la frente.

-Mi amor ¿Cómo te sientes?

-Adolorida, pero muy feliz mamá -la puerta se abría una vez más, una enfermera empujaba la cunita con las dos pequeñas en ella, la dejaba a un lado de la cama y le entregaba una a Kenji, un poco nervioso y dudando si lo hacía bien la enfermera le sonreía y lo ayudaba a sostenerla en sus brazos, Kenji observaba a su pequeña no podía dejar de repetir que era hermosa y perfecta sin poder apartar la mirada de ese pequeño ser que hacia algunos gestos mientras se acurrucaba en su pecho.

Déjame quererteHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora