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Say Something

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El comienzo de la melodía no fue lo más difícil, lo verdaderamente difícil fue terminarla. Las lágrimas no dejaban ver las teclas del piano, su voz entrecortada no salía de su boca por más que lo intentará, y es que ¿Cómo hacerlo, si esa canción decía tanto? Expresaba lo que creía que pensaban sus padres.

Ella ni siquiera se podía imaginar cómo lo estaban pasando ellos, si para ella la separación era demasiado, ni pensar lo que sentían ellos.

Su madre, aquella mujer que siempre mantenía en orden toda la casa; aquella que tal vez no era la más cariñosa, pero que los amaba a su forma; aquella que siempre fue incondicional a su padre sin importar los obstáculos y los problemas; aquella a la que nunca se le cerro el mundo en ningún momento;  aquella que haría lo que fuera para proteger a su familia. ¿Cómo se sentiría? ¿Humillada? Tal vez. De seguro estaría en una lucha interna por quedarse con su marido y seguir sufriendo, pelearse por todo y seguir o buscar una nueva oportunidad en otro lado, en compañía de sus hijos. Una decisión extremadamente difícil.

Luego estaba su padre, aquel hombre que la vio crecer; aquel que la cuidó durante sus primeros años de vida; aquel que le mostró la música y la hizo amante del fútbol americano; aquel que siempre le dijo que estaría ahí por siempre y que la apoyaría en todas las decisiones de su vida; aquel que le mostró que es mejor seguir a tu corazón y ser feliz que seguir a la sociedad y no hacer lo que amas. ¿Él qué pensaría? ¿Se sentiría culpable? ¡Oh, vaya que lo hace! El haberle fallado a su esposa, a su familia y haberse fallado a sí mismo sólo por una mujer que ni siquiera valía la pena lo hacía sentir culpable. Ver como pierde a la mujer que tanto ama, a sus hijos que son su motivación y tener que dejarlos ir lo está matando, pero no lo dice y se mantiene indiferente al ver que su familia sale a buscar un lugar donde vivir sin él.

Su hermano, el licenciado en criminalística; el joven de 23 años que siempre ha sido demasiado apegado a su madre; el que ha visto como su familia se rompe por aquel hombre que llama padre; el que prefiere irse cada fin de semana a casa de su novia sólo para no ver que tan mal está su hogar; el que prefiere quedarse más tiempo en su trabajo sólo para no llegar temprano a su casa. ¿Qué pensará? ¿Estará molesto con su padre? Por supuesto, y aprovecha cada oportunidad que tiene para hacérselo saber. Sale a buscar un lugar donde vivir y no seguir viviendo de esa forma.

Y luego está ella, aquella chica de 17 años que adora a sus padres, pero que siempre ha crecido con su padre; aquella que siempre ha sido muy callada y reservada; aquella que esconde su sufriendo detrás de una sonrisa frente a sus compañeros de escuela; aquella que ama estar en coro porque eso significa salir más tarde de la escuela y no ver a su padre con la mirada perdida sentado en el sofá; aquella que saca todo lo que siente a través de las teclas del piano; aquella que no sabe qué hacer. ¿Qué piensa ella? ¿Cómo se siente respecto a esto? Se siente rota, siente que lo único que quiere en la vida se va de sus manos, que lo que la hace feliz muere. Siente que aquel hombre que siempre amó y era su ejemplo a seguir no es el mismo desde hace unos años, siente que por más que quiera su familia no volverá a ser la misma. No quiere abandonar a su padre, pero tampoco quiere ver a su mamá triste, no quiere que su familia se deshaga, pero tampoco quiere seguir viviendo entre discusiones y peleas.

Ella sólo quiere que todos ellos digan algo.

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