Antes de morir

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"Llevo tres meses encerrado aquí, no creo poder salir vivo de esta. mi pelaje está tan humedecido que tengo constantes ataques de hipotermia por las noches, y este ambiente húmedo hace que sea imposible hacer fuego, calentarse o secarse. Hay algo en lo que no paro de pensar y me ha torturado todas estas noches: ¿Valió la pena lo que he vivido?"

«No, no, demasiado dramático», pensó Julián, tomó el papel lo arrugó y lo arrojo lo más lejos que pudo. El trozo de papel no llego muy lejos, o al menos así parecía, ya que el lugar donde se encontraba secuestrado era tan inmenso que cualquier distancia parecía diminuta.

«Tengo que encontrar una manera de salir de aquí o moriré», pensó. «¿Así terminará mi vida? ¿Encerrado en un almacén abandonado?».

Julián se sentó en el húmedo, enmohecido y metálico suelo.
Y comenzó a llorar, no lo había hecho desde que se encontraba en ese lugar hace un mes, aunque a él le parecía que había sido mucho más tiempo. Se tiro en el suelo, aceptando su destino de una muerte segura. Los calambres de hipotermia aparecieron nuevamente. 

El antiguo almacén y búnker militar era un cubo de metal gigante, abierto por la parte superior, enterrado bajo suelo. Un lugar perfecto para guardar armamento pesado y ademas montar un centro de mandos. Lo único que quedaba en ese lugar eran algunas montañas de tierra que había entrado de la superficie papeles, materiales de oficina, muchas sillas, mesas, gavetas y paredes falsas. Todo destruido por una lluvia que parecía nunca terminar, leve pero constante.

Prácticamente todas las mesas, sillas y todo lo que se pudo encontrar, Julian lo usó para armar una pila de cosas sobre una de las  montañas de tierra  y tratar de alcanzar la superficie sin éxito. con las cosas también construyó una guarida que lo mantuviera un poco mas seco y abrigado.

Un rugido estruendoso se escuchó. 

— ¡Mierda! ¡un elevantio! —

Julian sabía muy bien que podía sobrevivir a la constante lluvia y al frío nocturno, debido a su pelaje. Pero ese no era el mayor de sus peligros. Desde que esa zona fue abandonada, los elevantios la habían poblado.

Un elevantio, es un mega animal cuadrúpedo con siete tentáculos en lugar de cabeza y acorazado por escamas impenetrables. Y por mega me refiero a que es gigante, puede entrar y salir del bunker con facilidad. 

Por lo general no se alimentan de personas, pero en época lluviosa, no hay muchas presas en el exterior, así que Julian sabía que si aparecía uno, no dudaría en devorarlo.

Salió corriendo en dirección a la pirámide de cosas que había construido, pensando que allí podía protegerse, si la bestia decidía convertirlo en su cena.

«¡Ahora si voy a morir! no debí arrugar esa carta», pensaba, mientras oía como el elevantio se acercaba cada vez más.

El tiempo comenzó a pasar mas lento, parte de él quería morir ya y detener esa tortura de agua, hambre y dolor. pero no dejaba de preguntarse si su vida había valido la pena.

Todas esas personas que conoció, todas esas personas que hirió y todos aquellos a quienes amó.

Vale, ese nombre sobresalía sobre las personas de su vida.

«Vale» resonaba en su mente. «Tengo que regresar donde ella»

Un pie gigante entro en una de las esquinas del bunker. Ese monstruo era tan grande que ahora el cubo se veía pequeño. 

Julian sabia que el olfato de la bestia era tan agudo, que podía detectar cualquier cosa viva en las profundidades de la tierra, cinco de los tentáculos tienen un orificio olfativo y dos tienen los órganos con los cuales capta el mundo, una especie de ojos, pero mas parecidos a radares.

«Si tan solo no me hubiera desviado de mi trabajo, si no hubiera dejado que la fama se me subiera a la cabeza. Me arrepiento de haberte dejado Vale, me arrepiento de no haber regresado a ti antes. Tanto esfuerzo, tantas personas ayudé y ahora estoy aquí sólo y no sé si alguien me extrañará. Corrí tras ese sueño de cambiar el mundo y hacerlo un lugar más feliz y olvidé ser feliz yo».

Esos pensamientos cruzaban su mente mientras lloraba desconsoladamente.

Un tentáculo se acercó peligrosamente hasta él. Cómo pudo se metió más profundo aún en la pila de cosas.

Se escuchó un rugido más agudo que provenía de la bestia.

Julián pensó que tal vez si corría como nunca, iba a sobrevivir, en lugar de estar escondido cobardemente sabiendo que de todas formas sería encontrado.

Entre lágrimas y enojo salió pero en lugar de correr. Tomó una silla como en posición de ataque y salió con todas sus fuerzas corriendo hacia el gigante animal, que ya estaba por completo dentro del búnker. 

Mientras gritaba y corría estúpidamente, el animal rugió nuevamente pero esta vez de dolor.

Una mujer en la cima del búnker arrojo una flecha que parecía tener un rastro de luz que iniciaba en la flecha y salía hacia arriba y hacia abajo, formando una flecha gigante de luz.

Todo fue muy rápido, Julian quedo inmóvil mientras la flecha cortaba de lado a lado al gigante animal. La parte frontal calló con gran fuerza, casi aplastando al diminuto Julian. Uno de los tentáculos quedó justo al frente de él. El cansancio tomo posesión del cuerpo de Julian y en el siguiente momento, también calló al suelo desmayado. 

Cuando por fin la chica misteriosa se las arreglo para bajar, ayudada con sus flechas y usando una cuerda muy larga. Tomó a Julian en sus brazos.

Primero lo vio un poco sorprendida, tratando de recordar su rostro. — ¿Julian? — «Claro el primo de Luzy. Vale no va a creer a quien encontré». 


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